domingo, 29 de junio de 2014

Caminante, higos y versos

Leo mis poemas con voz engolada
en mi soledad retumban las rimas no convocadas

Subiré los poemas a la copa de una higuera
allí los golosos gorriones picotearan mis versos
dejándolos como un vaginal higo rojo, abiertos.
El caminante no sabrá si comerlos, si leerlos
                              o en el amor someterlos.

De los versos leídos, picoteados o sometidos
haré libro, fruto o un rincón de mi destino.

Adolfo Lisabesky



Amanecer en Almería

Cuarenta y tres años
creyendo en amaneceres
como en hombres y mujeres
sin ojos, desconocidos, extraños.

Hoy
- que soy más Santo Tomás que nunca-
avisé al despertador que me avisara,
avisé a mis sentidos que me alertaran,
avisé a mi sueño de mi jugada.
Y viví el sol de la Alcazaba.

Y digo aquí y ahora, vivir
porque lo he visto morir
                   tantas veces
en caminos hacia a la luna,
cuando los sueños perecen,
perdido en los reinos sin cintura.

No cayeron llantos de alegría
sino canto, poema y baile.
Como una ancestral
muestra de alegría.

Y salió el sol
y todos respiramos aliviados,
cayó el día sobre nosotros,
volví a mi cama reconfortado.

Amanecer en Almería
a pesar del tumulto
pude ver la amanecida

Adolfo Lisabesky




jueves, 26 de junio de 2014

Adios

Te vas y  sólo puedo beber y sonreír
que mal bebo
...que estúpido sonrío.

Te vas como un goteo incesante
 como la manija del segundero loco
 y yo sólo sé beber...y sonreír.
Mis sorbos son francos
                                    también mi risa.

Pintaron de un carmín rojo mis labios
ahora mi risa será mas clara, nítida, orgullosa

Y mientras los días de despedida se agigantan
me hago pequeño, tanto como las gotas de rocío
de las plantas de plástico que alguien olvidó regar.

 Adolfo Lisabesky

















A Lola R, Lola M, Agustín, Belén, Aurelia,  Jose, Raquel

Mucha suerte

lunes, 23 de junio de 2014

Adolfadas IX

En una siesta temblorosa
la brisa del norte
anuncia al sopor su derrota


Un barco amanece en tu lomo,
un pájaro picotea tu espalda,
las noches despiertan tu alma


Dibujé un verso en el río
me lo dictaba la ribera,
en el mar lo he visto crecido.


La moneda en el aire
se resiste a caer
y revelar mi destino


La felicidad
que nace del odio
dura lo que el flash
de una fotografía.


 El efecto dominó
es imparable,
espero ser la ficha final.


Para leer a León Felipe
hay que viajar a México
para poder gritarle a España
o a lo que queda de ella


Dejarse caer sobre la cama
dormirse al compás de un grillo
Mirarse en los espejos, el alma.
De este material son mis amigos.


Un unicornio anda suelto
¡Cuidado! el cree que es rinoceronte,
 no sabe que escapó de un sueño

Adolfo Lisabesky
 







 

viernes, 20 de junio de 2014

Fútbol, Acebuche y Mediterráneo




Suelen decir que el fútbol es una droga, una cárcel mental, el templo del desencanto. No lo es y créanme que sé algo de drogas y de cárceles. En mi barrio todos sabíamos a donde conducían las drogas. Coches de alta gama, clientes vip de las joyerías más selectas y a formar parte de la aristocracia del barrio. Como cantaba Serrat:
Son la aristocracia del barrio.
Lo mejor de cada casa
tomando el sol en la plaza. “


Conocíamos la puerta que comunicaba el barrio con los juzgados y estos con el Acebuche . Y aunque de niños llevábamos muy a gala tener algún familiar preso, confiábamos en que siempre cogerían a los más tontos, como una suerte de selección natural.

Ahora vestido con esta camiseta hortera de un color amarillo chillón, me sonrío al recordar a Fátima, tan supersticiosa, me habría hecho jirones la equipación. Dejo los muros de la cárcel a mi espalda ¿Cuánto dura un partido de fútbol? El Juez dijo que 8 años y un día, imagino que el día es el tiempo de descuento por estos minutos ganados a la libertad.

He hecho de todo en la cárcel, incluso recibido clases de matemáticas, todo para poder tomar un café y fumar un cigarrillo fuera del chabolo. Se huele el mar desde el Acebuche aunque ese olor, tan necesario para alguien que a nacido a las orillas del mediterráneo, provoca una frustración parecida a la que producían aquellos olores adolescentes. Como el sabor que dejaba Luisa, camisas a medio abotonar, o Lorena, pantalones medio bajados. “Olor a hembra” decíamos los amigos, pero ellas estaban por otros, por los aristócratas del barrio a los que con tanta prisa me quería parecer.

A estas alturas me apetece jugar más que escapar, y por qué no, ganar. Le ha costado a Marcelino hacerse con un grupo de presos que corran sin caerse, después vino la tarea de recordar los chutes del barrio, los más deportivos chutes del barrio. Y por último técnica y disciplina, jeje. Nos conocemos y no es poco, sé que Javi, el lateral, no rajó a nadie en aquella discoteca, Antonio, el portero, no llevaba drogas en su camión a la vuelta de Melilla, que Don Manuel, el central, no evadió dinero alguno de su empresa a Suiza ...conformamos un equipo inocente, limpio de pecado.

¿Y el otro equipo? No son presos, carceleros, maestros, médicos... funcionarios que al terminar el partido tendrán un lugar bajo el sol, mas allá del patio soleado de nuestros paseos carcelarios. Marcelino nos puso una película donde presidiarios ganaban a sus carceleros. Hubiera preferido alguna de Sharon Stone, fruto de mis sueños adolescentes.

Llegamos, custodiados por guardias civiles, nos recuerdan durante ocho años y un día, lo que somos. Entramos a los vestuarios. Me temo que Marcelino querrá decirnos algo. Sí, habla, mientras pienso en Fátima ¿Habrá venido a verme? En el último bis a bis, me dijo que sería el último de veras, que no podía seguir así. Espero que esté y que traiga a Josué.




Saltamos al campo. Uf, aquí en este estadio de los Juegos del Mediterráneo caben ocho patios, como en los que hemos estado jugando. Qué grande y qué verde, como luce el sol fuera de la prisión y habrá quien diga que es el mismo sol.
Oigo los gritos del público, pero no veo a Fátima, aunque...alguien dice mi nombre

  • ¡Ángel! ¡Ángel! ¡Coooño, Ángel!

Sí, es ella y a su lado Josué. Qué bueno el fútbol. Espero no caer desmayado a los pocos minutos, bastante duro ha sido para Josué mis vacaciones en el Acebuche para verme ahora vomitar sobre este césped tan exquisito.

Sacamos nosotros, el trío calaveras. Adolfo me sonríe antes de pasarme, aún le queda algún diente. Ya tengo la pelota, nunca he sido un virtuoso pero tampoco regalaré el balón, se la paso a Manolo y corro al otro campo, como una sombra me sigue Lorenzo con el que tuve cierto malentendido en la cárcel, es el momento de ajustar codos, en particular el mío sobre su ombligo. No, no da la talla, alarido y rueda por el césped. El árbitro un joven tembloroso no para de mirarme como si fuera un presidiario, me habla del “fer pley” como quiera que se diga, le miro de arriba abajo y pienso -¿De dónde sale este?- me saca una tarjeta amarilla, dichoso color.




Así entre pases mal dados, caricias y consuelos pasan los minutos. Ellos son más equipo, rectos funcionarios. No les ha sido difícil colarnos el primer gol. Antonio discutía con su mujer, en la grada, la oportunidad de emprender un negocio de golosinas en su casa , una planta baja cerca del colegio.

Uno a cero, tan pronto. Pero no fue el único, anotaron dos más, tres a cero. Todos culpamos al resto del equipo, ya que todos somos inocentes. Fin del primer tiempo y vuelta al vestuario.

Caras largas, Marcelino sin ganas de hablar, las miradas toman la palabra. No es nuestro estilo, el discurso parabólico de Valdano, sin decirnos nos comprometemos. Salimos al campo con los dientes apretados, todo no esta dicho. Hemos perdido tanto y tantas veces, pero esta vez, no. Con Josué y Fátima en las gradas, no.

Sacan ellos, no rifan la pelota, nosotros mantenemos posiciones, esperamos un error. Nos lo conceden, el jefe del módulo cuatro manda el balón al gallinero, ya no volverá. Saca Pedro, en una red de pases solidarios llega hasta Sebas, estilista carterista. Un engaño y solo delante del médico del centro, algo lento. Gol, Sebas nos mete en el partido.

Del tres a dos mejor no hablar, en nuestro equipo tenemos al mismísimo Antonio Banderas, cuando se trata de dramatizar. Penalti y gol.



Me muevo inquieto, grito mi soledad. Centra Javi, la bajo al suelo, túnel, pausa, respiro. Miro, veo un montón de manos levantadas, me pienso maestro de escuela. ¿A quién daré la palabra?A mí, sigo, regateo, muchas piernas, hasta que me decido. Tiro y la pelota se traslada lentamente, y rueda como la tierra con sus días y sus noches, busca la red...pero yo me giro y busco a Fátima, en este rincón solitario de un estadio abarrotado, miro a sus ojos y le imploro un último bis a bis.

Adolfo Lisabesky

Consejos, nada prácticos, a una recién licenciada en Medicina

Manos humildes las que han de curar
en una cabeza que no sustituya
                             al corazón.

Te puedo hablar de la empatía
pero seguro que ya la conoces
de reconocerse en el cuerpo de otros
del dolor que aunque sea cotidiano
y ajeno, es una fiera indómita
que requiere de ti para su control.

No hará falta que vuelvas a tener sarampión
ni que te operes de apendicitis periódicamente
ni que que puncees tu espalda.
Seguro que sabrás reconocerlos
sin la necesidad de tener que vivirlos

Y como serás una magnífica doctora
como curarás tantas enfermedades
cuídate de ese parásito estúpido
que la academia llama orgullo.
Lee a Lizano, a Leon Felipe, a Marcos Ana.
Y entonces recuérdate simple mamífero
mírate piedra del camino
o la sombra del único árbol del presidio.

Ya está, ya no te diré más
equivocarte será inevitable
como se equivocaron los Dioses
creadores de todo lo imperfecto,
tú que eres humana
no renuncies a tus errores.
Convive con ellos,
sin renegar su tozuda presencia.

Sobre todo cuando te llame
para hablarte de mi hígado graso
dime que todo va bien
y mándame un cálido abrazo


Adolfo Lisabesky

A Raquel, que a poco a poco
 se nos hace Galena







sábado, 14 de junio de 2014

Casas Blancas

Un beso, sólo es un beso
y un abrazo
no deja de ser
un abrazo.

Y eso es todo
obviedad, reclamo
del enamorado.
Penúltima estratagema
del que todo ha probado.

Engañada la pareja
envuelta por el lazo,
apretada la pueril tesis,
descubre:
que un beso
es más que un beso.
Y que un abrazo
es el principio y el fin.


Adolfo Lisabesky


sábado, 7 de junio de 2014

Versos atropellados

Descanso en una hierba fina
que sólo en mis sueños habita.
El sol calienta mi alma
el mismo que no entra en mi casa.
Me cuelgo en la luna
pero con poca fortuna.
En el ruido de la vida
oigo ecos del silencio.
Doscientos sacerdotes ofician
misas del desencanto todos los días
Miles de ángeles caídos
pescan en los ríos revueltos del pecado
Los hijos de la alegría
se cobijan en los tristes días de la nostalgia

Y yo aquí, retirado
en unos versos que se resisten a rimar
en un poema que nació para ser carta
en unas horas incapaces de regalar
             unos segundos.

Adolfo Lisabesky


miércoles, 4 de junio de 2014

Sueño en poder dormirme en los laureles

Dormirse en los laureles
menudo reproche estúpido,
como si no pudiéramos descansar
plácidos sobre pequeñas victorias.

Ahora, tendremos que buscar
las victorias mas mullidas
para que nuestro sueño
no sea sueño sobresaltado.

La de aquellos versos ganados al mar,
mientras ella trataba  escapar
de entre mis manos
la traducía en poema salado.

La tenue luz cazada en unas piedras
que guardo en una estantería

El instante ganado al tiempo
de un viaje a Londres o a Cuenca
prisioneros que revivo
                             de cuenca en cuenca.

La alegría de vivir, dibujada
en la música, los diálogos, los fotogramas
de la película "Irma, la dulce".

El otoño descabezado
que sucumbió a los envites
del sol en un jardín secuestrado


Cervezas, tapas y alegría
que iluminan la plaza de un mediodía.

Pequeños laureles, dichas incompletas
que acomodo a mi alma
para que mi cuerpo pueda dormir.


Adolfo Lisabesky















martes, 3 de junio de 2014

Cuento

Aprendí a contar
Me doctoré en el arte de contar.

Hoy he contado:
Diez hambrientos con cartel.
Quince padres parados
recogen a sus hijos sin comer
Seis amas de casa hacen cola
para pedir  huesos de pollo
para poder hacer una sopa.
Cuarenta años de un sistema
constitucional perfecto, perfecto.
Un mes con mis codos a la virulé.

Mañana seguiré contando

Adolfo Lisabesky



domingo, 1 de junio de 2014

Versos sueltos y en desbandada

Todo comienza como acaba
al menos con la misma incertidumbre

El sol, astro rey, inaugura el verano
sin cortinilla, placa o diputado

De entre todos los girasoles
,el más tímido, miraba los rincones.

Espabilar segundos antes de morir
te evita una vida llena de desilusiones.

La Amistad es algo a perfeccionar
antes de hablar o actuar, nuestros amigos,
debieran pasarnos sus propuestas.

La noche hay veces que invade la mañana
y es cuando nacen los días grises.

El mar empieza donde acaba el río
pero ¿Dónde acaba el río?
Y en ese lugar ¿El agua es a media sal?

Es una inconveniencia para poetas y filósofos
que el sentido de la vida quepa en el sobre del azúcar.

Solía guardar mis comics entre gruesas novelas
ahora escondo mis libros de poesía en mis comics.

Vivir ¿Para qué? Equivocarse, desenamorarse,
perderse, accidentarse... Morir ¿Por qué?

Es el amor un sentimiento nada puro
está contaminado por fluidos y reproches.

Olvidar, olvidarse, olvido, olvidado
¿De qué estábamos hablando?

Es el verso suelto en la poesía la heterodoxia
son los sonetos, el cuerpo perfecto, la ortodoxia.

 Adolfo Lisabesky







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