domingo, 30 de marzo de 2014

Paisajes afortunados

De no hacerlas
olvidé las cosas que se hacen por amor.

Apostarse en una esquina
soportando la tempestad
a la espera que salga el sol

Sonrojarse por la mirada
inquieta de quien escudriña el alma

Soportar a Bergman o Harrison Ford,
da igual, por puro amor

Cruzar la ciudad de madrugada
para encontrase con el rocío de la mañana.

Habitar las bibliotecas
para estudiar el tono exacto de tus ojos.

Interpretar tus gestos
en aquellos ruidosos agujeros

Hacer de tus amores los míos
y de tus odios los nuestros.

Salvar al mundo juntos
o darlo por perdido
y con el apocalipsis nuestra última fiesta

Leerte unos versos
cerca de donde crecen los jazmines
y luego soñar que te gustaron

Y perdonarme
para después poder perdonarte.

Adolfo Lisabesky




sábado, 29 de marzo de 2014

Nubes

Se fueron las nubes,
tras ellas tus manos, tus labios, tus pies.

Se fueron las nubes
tras ellas tú, yo y él.

No eran nubes negras,
sino del color oscuro de la hiel.

No era nuestro cielo, nuestro sol.
Eran las nubes del ayer.

Adolfo Lisabesky


















martes, 25 de marzo de 2014

España, tierra de conejos

No nací bajo un álamo generoso
ni ninguna estrella presagió mi llegada.
Sólo el mar, reflejó caprichoso,
los montes bajos de mi camada.

No es mi tierra fruto dorado
de amaneceres soñados,
sino humildes pastos,
amparados por viejos astros.

No es nuestra luz, armonía
vida y dulzura. Es nuestro fuego
rito y símbolo, donde el labriego
ilumina las noches y los días.

Tal vez encontrar en el Quijote
un lugar común donde reconocernos.
Tal vez encontrar en Sancho
ministerio justo donde gobernarnos.

Sí es mi tierra, hermoso habitáculo
donde soñar los paisajes de mis vidas,
donde encontrar sueños perdidos
en el mar, barco, amante, amiga.

Sí es mi tierra, el lugar
de la sonrisa de mi madre,
el abrazo del amigo,
el amparo de mi padre.

Sí es donde, por cierto,
cubierto por el mar de tus ojos,
encontré mi puerto
mi lugar, mi destino.

Y aunque no es España,
el paraíso prometido,
sí es el lugar donde de la nada
mi hijo ha nacido.

Adolfo Lisabesky





viernes, 21 de marzo de 2014

Poesía desde la azotea

El director de mi cárcel
era un hombre descuidado.
No era su cárcel modelo
ni él, un director adecuado.

Entre los porosos muros
se colaba de poco en poco, la vida.
Sabíamos que, aunque él lo sabía.
no hacía los muros más rudos.

Por sus infantiles descuidos,
viajé de un golpe a la luna,
regresé con barrotes en la nuca,
las venas irritadas, los brazos heridos

Pero D. Jaime se jubiló,
miraba los diminutos ventanucos,
donde manos y pies cuelgan desnudos,
“Qué os aguante otro” susurró

El Patio cruzó
los pasillos recorrió
y las puertas, cerró.

Nos mandaron un nuevo director,
Doctorado en el arte de la seguridad,
especialista en disciplina y realidad,
torpe en sueños, juegos y calor.

Ya nadie escapa
ya nada se cuela.
Tenemos el alma vacía
tenemos el vacío, en la cárcel.

No son suficientes los bis a bis,
ni los nidos vacíos del jardín.

No nos consuela ni la puta
ni el amigo, ni el capellán.

Ahora desde la azotea
quemado nuestro módulo,
atados los rectos funcionarios,
recordamos los días
de los torpes directores.

Adolfo Lisabesky




domingo, 16 de marzo de 2014

Entrelineas

¿A alguien le gusta leer entre lineas?
No siga entonces leyéndome,
¿Cabe acaso en esa hilera de palabras
no escritas, el peso grave de la existencia?

¿Quién, escritor, poeta o notario
se permite el lujo
de abandonar en el lector
interpretaciones o inventarios?

¿Qué inconsciente navegante
deja a merced del viento
sus hijos y enseres sin cabestrante?
Viviendo bamboleados, muriendo

Entre mis lineas, solo descanso,
aire que limpia de paja los versos.
Suspiro, antesala, mentidero,
cumbre de mi poesía, raquítico Parnaso.

Si muero al fin de cada verso,
que el hueco de mis lineas
sean solemnes minutos de silencio.

Adolfo Lisabesky








viernes, 14 de marzo de 2014

Olvidé que hoy era viernes

Olvidé que hoy era viernes
me creí lunes, uno de esos lunes
espesos y trascendentes
que hacen agua las nubes.

Sentenciaba, como hacen
los doctores y olvidé reír
como hacen los niños
al escuchar a los doctores.

Todo aquel que me escuchaba
olvidó también que era viernes.
Pusimos gesto de mula vieja,
cansada de portear pesados fardos.

Pero hoy es un viernes escolar,
de los que huelen a fiesta,
a generosos besos,
perdida sementera,
húmedas victorias.
Un viernes que ya agoniza
al que disfracé de lunes.


Adolfo Lisabesky



sábado, 8 de marzo de 2014

Pal Enger

¿Aun suena Pal?
Tras el ruido de coches,
las alarmas, su grito mudo.
Es ese grito inmundo
que tus huesos oyen,
se respira, pero no se escucha.

Burlada la seguridad,
tienes en casa tu destino
desde el cuadro te mira,
el desgarro, el abismo,
la muerte empujando la vida.
Aquí la locura, aquí el Sr Enger.

Y ahora que sabes
que ese grito no tiene precio,
que tus manos son incapaces
de soslayar, poner remedio
a ese ruido irritante, de la clase
que solo perros y sordos oyen.

¿Qué harás Pal?

Toma una tranquila habitación
de un hotel tranquilo.
Rodealo de mordaza, tila y manzanilla
y abandónalo a su mala suerte.
Sino quieres perecer
o gritar con él a dúo.

 Adolfo Lisabesky



jueves, 6 de marzo de 2014

Esclavitud silenciosa

Vale más por lo que calla
que por lo que dice
¡Hablaré hasta perder todo mi capital!
En boca cerrada no entran moscas
¡Acudid todas las moscas del mundo!
Eres dueño de tus silencios
y esclavo de tus palabras.
¡No quiero ser amo de nada!
Y sí, esclavo de mis palabras.

Hablaré hasta quedarme afónico,
entonces aprenderé el lenguaje de los signos
y hablaré con mis manos
hasta quedarme manco.
Aun así, hablaré por los ojos,
hasta perder la vista.
Cuando quede mudo, manco y ciego
hablarán mis cicatrices por mi.

Adolfo Lisabesky



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miércoles, 5 de marzo de 2014

Poesía y pena

Pido perdón a los damnificados,
a los que me leen por pena,
a los que me leen y les doy pena,
a los que les provoqué una pena,
a los que les provoco  pena,
a los que provocaré pena.
Arrodillado pido perdón sincero.

¡Qué pena provocar dolor!
¡Qué pena convocar el odio!
¡Qué pena hacer de la poesía tormento!
¡Qué pena cantar tan mal a las flores!

¡Qué pena! ¡Qué pena! ¡Qué pena!

¿Cómo se infla un poema?
Hay que soplar hasta quedarse sin alma,
hasta que asfixiado caigas redondo al suelo.
Entonces soltarlo y verlo volar
como vuelan esos globos aerostáticos
por encima de valles y ciudades.

Pero puede ser que en el último fuelle
explote en la misma cara del poeta imprudente.
Tal vez un verso mal puesto,
tal vez el asma,
tal vez.

Adolfo Lisabesky






martes, 4 de marzo de 2014

Sonetillo a Felipe González

Tú que arrancaste en Suresnes
del viejo y caduco obrero
su yunque, su hoz, su martillo,
que agonizaba por otro en ciernes.

Que supiste ver la luz de la NATO,
mientras otros andaban ciegos,
como sandías en campos sin riego,
rojos y verdes, gritaban sin recato.

Ahora que sufres la soledad del joyero
que tus enanos bonsais, crecieron.
Quiero gritar tu grandeza al mundo entero.

Barrionuevo descansa, descansa.
Vera descansa, descansa,
descansa también tú, si puedes.

Adolfo Lisabesky



Cantos florales

Para cuando sea necesario,
para cuando mi hijo necesite
una hogaza de pan dormido.
Para cuando inquieran poetas solemnes
para cuando quieran Odas y no poemas.
Para estar preparado entonces,
he recopilado entre los mejores,
poemas del sonrojo, de la vergüenza.
Para aprender de ellos ,
para cuando yo sea débil.

Adolfo Lisabesky


Poesía y cantos florales I

Redoble lento por la muerte de Stalin de Rafael Alberti

I
Por encima del mar, sobre las cordilleras,
a través de los valles, los bosques y los ríos,
por sobre los oasis y arenales desérticos,
por sobre los callados horizontes sin límites
y las deshabitadas regiones de las nieves
va pasando la voz, nos va llegando
tristemente la voz que nos lo anuncia.
José Stalin ha muerto.
A través de las calles y las plazas de los
grandes poblados,
por los anchos caminos generales y
perdidos senderos,
por sobre las atónitas aldeas, asombradas campiñas,
planicies solitarias, subterráneos
corredores mineros, olvidadas
islas y golpeados litorales desnudos
va pasando la voz, nos va llegando
tristemente la voz que nos lo anuncia.
José Stalin ha muerto.
Va cruzando las horas oscuras de la
noche,
la madrugada, el día, los extensos
crepúsculos,
todo lo austral y nórdico que
comprende la tierra,
y no hay razas, no hay pueblos, no hay rincones,
no hay partículas mínimas del mundo
en donde no penetre la voz que va llegando,
la voz que tristemente nos lo anuncia.
José Stalin ha muerto.
II
(A dos voces)
1. Padre y maestro y camarada:
quiero llorar, quiero cantar.
Que el agua clara me ilumine,
que tu alma clara me ilumine
en esta noche en que te vas.
2. Se ha detenido un corazón.
Se ha detenido un pensamiento.
Un árbol grande se ha doblado.
Un árbol grande se ha callado.
Mas ya se escucha en el silencio.
1. Padre y maestro y camarada:
solo parece que está el mar.
Pero las olas se levantan,
pero en las olas te levantas
y riges ya en la inmensidad.
2. Cerró los ojos la firmeza,
la hoja más limpia del acero.
Sobre su tierra se ha dormido.
Sobre la Tierra se ha dormido.
Mas ya se yergue en el silencio.
1. Padre y maestro y camarada:
vuela en lo oscuro un gavilán.
Pero en tu barca una paloma,
pero en tu mano una paloma
se abre a los cielos de la paz.
2. Callan los yunques y martillos.
el campo calla y calla el viento.
Mudo su pueblo le da vela.
Mudos sus pueblos le dan vela.
Mas ya camina en el silencio.
1. Padre y maestro y camarada:
fuertes nos dejas, Mariscal.
como en las puntas de la estrella,
como en las puntas de tu estrella
arde en nosotros la unidad.
2. Vence el amor en este día.
El odio ladra prisionero.
La oscuridad cierra los brazos.
La eternidad abre los brazos.
Y escribe un nombre en el silencio.

III
No ha muerto Stalin. No has muerto.
Que cada lágrima cante
tu recuerdo.
Que cada gemido cante
tu recuerdo.
Tu pueblo tiene tu forma,
su voz tu viril acento.
No has muerto.
Hablan por ti sus talleres,
el hombre y la mujer nuevos.
No has muerto.
Sus piedras llevan tu nombre,
sus construcciones tu sueño.
No has muerto.
No hay mares donde no habites,
ríos donde no estés dentro.
No has muerto.
Campos en donde tus manos
abiertas no se hayan puesto.
No has muerto.
Cielos por donde no cruce
como un sol tu pensamiento.
No has muerto.
No hay ciudad que no recuerde
tu nombre cuando era fuego.
No has muerto.
Laureles de Stalingrado
siempre dirán que no has muerto.
No has muerto.
Los niños en sus canciones
te cantarán que no has muerto.
Los niños pobres del mundo,
que no has muerto.
Y en las cárceles de España
y en sus más perdidos pueblos
dirán que no has muerto.
Y los esclavos hundidos,
los amarillos, los negros,
los más olvidados tristes,
los más rotos sin consuelo,
dirán que no has muerto.
La Tierra toda girando,
que no has muerto.
Lenin, junto a ti dormido,
también dirá que no has muerto.




Poesía y cantos florales II

 
FRANCISCO FRANCO
(Manuel Machado)

 
Caudillo de la Nueva Reconquista,
Señor de España, que en su fe renace
Sabe vencer y sonreír, y hace
Campo de pan la tierra de conquista.

Sabe vencer y sonreír... su ingenio
Militar campa en la guerrera gloria
Seguro y fiel. Y para hacer Historia
Dios quiso darle mucho más: el genio.

Inspira fe y amor, doquiera llega
El prestigio triunfal que le acompaña
Mientras la Patria ante su impulso crece

Para un mañana, que el ayer no niega,
Para una España más y más España
La sonrisa de Franco resplandece.




Poesía y cantos florales IIISONETO A JOSÉ ANTONIO
(GERARDO DIEGO)

ESE muro de cal, lindo espejo
en que araña su luz la madrugada,
de infame gloria y muerte blasonada
coagula y alucina alba y reflejo.

Para siempre jamás. La suerte echada.
El grito de la boca en flor rasgada
-en el cielo, un relámpago de espada –
y, opaco, en tierra, el tumbo. Después, nada.

Y ahora es el reino de las alas. Huele
a raíces y a flores. Y el decirme,
decirte con tu sangre lo que sellas.

Por ti, porque en el aire el nebli vuele,
España, España, España está en pie, firme,
arma al brazo y en lo alto las estrellas.




 

Poesía y cantos florales III

Himno dedicado a la junta militar 
que derrocó a Salvador Allende
(Braulio Arenas)
 
Era la angustia por doquier,
era el hampón y era el terror,
el tribunal al que se dio
falsa etiqueta popular,
(...) era el canalla, como rey
era la orgía más bestial,
y por la calle, a plena luz,
se paseaba el criminal.
Y de improvisó terminó,
la pesadilla tuvo un fin:
Chile se alzó con gran poder
y disipó la oscuridad.(...)
Chile es así:
no tiene nada que ocultar,
aquí no hay muro de Berlín.
tampoco existe el paredón,
de cara siempre a la verdad.




Poesía y cantos florales V

A Mao Tse-Tung
(Pablo Neruda)

Frente a Mao Tse-tung
el pueblo desfilaba.
No eran aquellos
hambrientos y descalzos
que descendieron
las áridas gargantas,
que vivieron en cuevas,
que se comieron raíces,
y que cuando bajaron
fueron viento de acero,
viento de acero de Yennan y el Norte.
Hoy otros hombres desfilaban,
sonrientes y seguros,
decididos y alegres,
pisando fuertemente la tierra liberada
de la patria más ancha




domingo, 2 de marzo de 2014

Una historia conocida

Ayer cayó el día y se levantó la noche
ya, ya sé que es una película vieja
repuesta, eterna, habitual en cartelera.
En el reparto siempre los mismos actores.

Pero hay días que respetan el ritmo
la música, la fotografía, al sol
a la luna, que parecieran distintos.
El director un doctor en el humano dolor.

Es entonces cuando cojo butaca preferente
me dejo sorprender, alejo de mí, amaneceres
y trato de olvidar antiguos atardeceres.

Mientras el sol y la luna se saltan el guión,
hablan de más, abundan los planos generales
sé que todos seremos actores de reparto.

Adolfo Lisabesky



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