lunes, 29 de diciembre de 2014

Auguste y Jean

¿Qué vas hacer Jean?
Ni se te ocurra coger los pinceles,
ese atardecer ya lo pintó un Renoir.
Tal vez en ese bote, amenazado
por el taciturno sol, estabas tú.
Zozobra, mar y óleos.
Preferiste la gran guerra
al gran estudio paterno.

¿Qué vas hacer Jean?
Ahora que vuelves a casa,
y la mano temblorosa de tu padre
sigue siendo tan fecunda,
que pinta en cada grito de dolor
su ultima gran obra.
Pero en ti los pinceles
no tuvieron cobijo.

¿Podrás algún día dibujar
el cielo en el mar?

Abandona la idea,
este mar de Padre, es de muy señor mio.
en él se pone el sol, y también la vida.
el bote es nuestra única esperanza.
Eso es, busca un bote donde subirte,
donde las imagenes no estén secuestradas
por aceites, óleos y pinceles.
Algo has visto a la vuelta del infierno
en un sala parisina.

Adolfo Lisabesky





martes, 23 de diciembre de 2014

Silencio

¡Quiero el silencio maestro!
Que se oiga el latido de una mosca.
Ah ¿Qué las moscas no tiene corazón?
Yo las he visto amar
en medio de los tedios estivales,
celebrando su amor
por encima de nuestras celebraciones.

¡Qué se calle todo el mundo!
Para empezar a oír al mundo latir.
¿Cómo?¿Qué el mundo no late?
Pues llevarme a la luna,
hace tanto tiempo que el Apolo
abandonó su Luna.
Llevarme medio muerto,
dejar que unos gusanos lunáticos
consuman alegres mi cuerpo.

¡Qué no se oiga un alma!
Ah ¿Qué las almas no hablan?
Y esa voz que retumba en mi cabeza:
Camina, camina, camina,
Navega, navega, navega.
¿Qué es,
el eco del primer caminante,
los llantos del último navegante?

¡Dejen de gritar los mercaderes!
Ah, claro estos sí que hablan, gritan.
Venden su mercancía
a los pobres su pobre pan
a los ricos su caviar.
Pues que se vayan del templo,
que callen,
que compren con lo ganado,
su futuro y dejen las plazas vacías.

Pareciera que el silencio
se hubiera escondido en nuestros días.

Adolfo Lisabesky



sábado, 20 de diciembre de 2014

Rincones

Los rincones en una casa llena de hermanos,
se oyen los ecos de la vida, la sal de la comida,
proyectos  anticipos de una vida futura.

Los rincones del colegio, oasis de libertad,
patio, amigo, confidencia y cantina.

Rincones, habitáculos donde vive mi soledad.

Nuestro rincón  en donde soportamos
el asedio terrible de los que arañaban
                           nuestra complicidad.

El rincón de los que no tenían rincón,
amontonados en el rincón no elegido.

Soleados rincones, oscuros, sombríos, alegres,
desterrados, apartados, pertrechados de pelota,
humo, cigarrillo, copa, libro, apuntes, espadas, hilo,
mascara, pasillo, colores, laminas, cuartillas...

Rincones de verano, de navidad, de fin de semana,
rincones que no tienen dirección ni palabra,
que los habitan los enamorados, los olvidados,
y los que no dejaron la infancia en la puerta de un colegio.

Y ahora que no sé cual es mi rincón,
que escapé de todos los rincones,
tengo frío, acecha la melancolía
que hace de mis antiguos rincones
                                   Paraísos terrenales.

Adolfo Lisabesky

video
                            




sábado, 13 de diciembre de 2014

Las siete y media en Almería

A estas horas la ciudad es solo un proyecto
el rocío un manto de agua para su nacimiento.
En algunos bares una tímida luz
espera el momento en que la ciudad despierte.

Pero yo ya desperté hace tanto tiempo,
no tengo cuento para mi sueño,
no tengo pesadillas para mis vidas,
solo tengo dudas,
envueltas en una frágil  seguridad:

El destino es un ser voluble,
entregado al mejor postor.

Adolfo Lisabesky




jueves, 11 de diciembre de 2014

Oigo trotar a un toro

Un toro negro mal encarado
anda buscando mi trasero.
siento su turbio anhelo ,
el helor frio de su rostro,
los pasos dados tras los míos.

Pero cuando sus ansiosas astas
tratan de alcanzarme
detengo mis días,
los minutos desaparecen,
el toro, hermano del de guisando,
medio piedra,
medio sueño,
media vida,
se esfuma con el humo de sus resoplidos.

Y respiro, tras mis jadeos,
la sonrisa idiota del que piensa,
que ha sobrevivido a San Fermín.

Adolfo Lisabesky



domingo, 7 de diciembre de 2014

Tardus Mérula

La reista Mirlo ha editado una antología poética en la que- no sé porque- incluye un poema plástico de Adolfo lisabesky. Cuesta 12 Euros, y este es el poema

 


Enlace del poemario

http://revistamirlo.wordpress.com/2014/12/04/turdus-merula-antologia-poetica/


sábado, 6 de diciembre de 2014

Se me olvidó

Cuando alguien ha querido
deseado,
amado,
necesitado,
a otro alguien,
con cierta irregularidad
saltan los pequeños duendes
del recuerdo,
se suceden entonces
como en una película en blanco y negro
imágenes,conciertos, playas,
bibliotecas, discotecas, bares, cines de verano.

No se conforman estos duendes
con el sabor agridulce de la nostalgia,
cantan en la hoguera del olvido
hasta hacerlo desaparecer.
En su lugar el piano de Bebo Valdés
y la voz de Diego “El Cigala”:
“Se me olvido que te olvidé”


Adolfo Lisabesky

martes, 2 de diciembre de 2014

Perdón

No sé hacer las cosas peor,
ojalá supiera,
ojalá pudiera,
pero no sé, ni siquiera mejor.

No sé, no sé, no sé.
Me escudo tras los arboles alcanzados,
son toda mi vestimenta,
nada más tengo,
¡No me la arranquéis!
Dejad los mordiscos para otra pieza,
mi carne está tan dura.
Pero es sólo mi carne,
mi alma no camina sino vuela,
mi mirada es en mi generosa,
no debiera serlo tanto.

Perdonarme, caminantes
no sabría caminar grácilmente
mi andar es una torpe secuencia
de pasos mal dados.
A veces me caigo,
cuando camino me acuerdo
de mi estampa en el suelo,
de un cuerpo inútil, yerto.
Pero mi inconsciencia sigue camino
creo que lo hace sin otro motivo
que encontrar otro árbol
donde volver a trepar.

Adolfo Liabesky




jueves, 27 de noviembre de 2014

Cuatro de Diciembre

Compañeros, camaradas, poetas todos:
llegará el cuatro de Diciembre
y nos habrá pillado, sin remedio, el toro,
un toro de un laberinto cretense.

Heridos de vida, muertos de risa,
habremos vencido a la prisa,
revuelto el encanto del desencanto,
caminaremos el pantano de la alegría.

Nos veremos pasar, haciendo caminos,
miraremos el mar, compañera de viaje,
romperemos finales, desharemos destinos.

Sea cual sea la victoria que nos espera,
miraremos sus ojos, llenos de vida,
seguiremos camino, pisando la tierra.

Adolfo Lisabesky




sábado, 15 de noviembre de 2014

El destino

Pregunté al sol por mi destino
me dijo que bastante hacia
iluminando mi alma.

Me esperé a la noche
a una luna crecida
le pregunté por mi destino.
Las estrellas gritaban:
¡No está, ha salido!

Paseé por una ciudad abandonada,
busque mi destino
en lugares de alterne
en las iglesias cerradas
en los bancos del parque,
pero sólo encontraba,
Prostitutas muy creyentes
sacerdotes tremendamente pecadores,
botes de vino medio vacíos

Un mendigo me leyó mi destino
en uno de esos botes de vino barato,
me miró tan fijamente
como se puede mirar
evitando caer los tozudos
párpados alcohólicos.

“Tu destino es el del hombre sin alas,
volverás a la tierra, te abrazará el mar
y vivirás eternamente aplazado”

Aquel bote de “Don Simón”
había hablado
sólo quedaba dormir,
volver a casa y dormir resignado.

Adolfo Lisabesky




lunes, 3 de noviembre de 2014

Pequeños detalles

El color de una sonrisa
en medio de los grises resaltos
en las ciudades.
La mirada perdida en una ventana,
una postal escrita pero no enviada,
una carta que se abre cada cuatro años.
El beso que con sabor a tabaco
dimos en un portal deshabitado
y que pronto quedó huérfano y desahuciado.
El olor de las tartas
olvidadas en la patria
de la infancia.
Las carreras por los pasillos
en busca de sorpresas en los bolsillos.
El bautismo de la Muerte en mi vida.
Los jardines mal recortados,
expuesto a la tortura de unos niños.
La reincidente insistencia en la vida
la risa, el camino, el cielo y el mar.
Los domingos olvidando iglesias,
los lunes olvidando los colegios,
los sábados huyendo de los estadios.
Un televisor que no se ve,
una radio que no se oye
y unos periódicos
donde envolvía mi desayuno.

Son detalles, detalles que incrustados en el alma
forman los cuerpos, aranceles de la propia vida

Adolfo Lisabesky




sábado, 1 de noviembre de 2014

Carencias

Son los ojos fugas del alma
los tuyos no iban a ser menos,
destello inquieto del alba en la mañana,
sombría penumbra taciturna,
rocio, eco de la mar enamorada.

En ellos avisto mi futuro,
en su momento alojaron mi presente,
en ese empeño tuyo
de echarte la mar a tus espaldas
                        para navegar a contracorriente.

Asaltan el día con su mañana,
merodean la noche con su misterio
llevan a cuestas mi esperanza,
tu destino y los amores sin remedio.

Pero a veces me miras con tus párpados,
que intentan ocultar la pasion, el odio
                                            o el desencanto.
Y gritan tus ojos desde la profundidad
                     de su cautiverio.

Adolfo Lisabesky


jueves, 30 de octubre de 2014

Despierto y amanezco

Camino aunque tropiezo.
Tropiezo a pesar de estar alerta,
Estoy alerta y me fatigo,
mi fatiga me despierta,
Despierto Y amanezco.

Adolfo Lisabesky


domingo, 26 de octubre de 2014

Los mares del sureste

Siempre he buscado el mar,
y en cambio ¡Soy tan mal marinero!
Aprendí poco a poco
en un mar de "a poco a poco",
unas olas enanas fueron mis instructoras,
el pequeño bamboleo
y el sabor salado de su cuerpo
los pequeños obstáculos a vencer.

Cuando acabó el mar,
las cristaleras de la catedral,
las calles plateras,
que parecen acabar en el puerto de la niñez,
fueron el promontorio de mi desahucio.
Pero no era lo mismo,
el mar estaba lejos, muy lejos.

Rompí las cristaleras de mi juventud
y me alojé en tus ojos,
en este mar, hermano mayor
                             del de mi infancia.
En el confío el nacimiento de  mis branquias,
que me permitan ver los fondos marinos
de una playa anclada en el desierto.

Adolfo Lisabesky



martes, 21 de octubre de 2014

Sinsentidos

Veo mi orilla pasar a la otra orilla
solo, totalmente solo,
a este lado del río
donde las piedras me hacen compañía.

Oigo a las aves
comprometerse con las nubes
y estas ensimismadas no llueven,
millares de agricultores
claman el ocaso del amor
                         en tumultuosa rebeldía.

Huelo a los suicidas
buscar una muerte hermosa
en una carta manuscrita
se despiden del mar, de la madre
                        de la vida.

Toco con las yemas de mis manos
el viento,
desanimado, cadencioso,
no parece de Almería.

Adolfo Lisabesky



martes, 14 de octubre de 2014

Cuartilla, pensamiento y verso

Cuartillas en blanco,
pensamientos atormentados,
versos abortados.

Pensamientos en blanco,
cuartillas arrancadas,
versos aplazados.

Versos en blanco,
pensamientos atropellados,
cuartillas esparcidas.

Adolfo Lisabesky


viernes, 10 de octubre de 2014

Y todo rueda...apresurado

A pesar de las flores
que en el jardín lloran y ruedan,
de los besos que se amagan
                               y no se dan,
del inútil comercio
que en un mercado en silencio
se desploma a los pies de los pescaderos.
A pesar de nada,
se compran las rosas
que se marchitan en un amanecer postrero,
se venden los besos
que glosan unos ingenuos versos,
gritan los puestos
en coro, dispuestos:
¡Fresco, fresco,
que el pescado está fresco!

Será lo único fresco
en los días de caldo recalentado.

Adolfo Lisabesky



sábado, 4 de octubre de 2014

Otoño

¿A quién tengo que convencer?
¿De qué me tengo que convencer?

Una puesta de sol,
es sólo una puesta de sol,
y el ocaso sólo una palabra.

Luego aparecen las palabras,
alma, vida, amor y muerte,
una por una lo son todo.
Juntas...son tan poca cosa.

El sol ilumina el alma,
que hace de la vida
un lugar digno de visitar,
donde el amor a lo grande
y la muerte de las pequeñas cosas
acaban con el tedio de los días otoñales.

El otoño, donde muere el verano
donde el mar se enfría
abandonado por el sol,
donde empiezo a sentir
que el amor y la muerte
no son más que piezas disjuntas
del enigmático puzzle de la vida.

Adolfo Lisabesky







lunes, 29 de septiembre de 2014

Luces, cielos y voces

En la última luz
me iluminé en tu cielo.
En el último cielo
me reconocí en tu voz.
Y en tu última voz
me descubrí desnudo.

Adolfo Lisabesky


viernes, 19 de septiembre de 2014

Llantos

Que mal soporto el llanto,
esa expresión copiosa
a medio camino del desamparo
                               y la derrota.

Y lloran los soberbios
cuando en un suspiro
observan su orgullo herido


Y lloran las soledades,
en el desierto tumultuoso
de las ciudades.

Y lloran los enamorados
racimos de flores
negras, del negro del desamor.

Y lloran los estudiantes,
que tras una mirada a unos paneles rotos
se descubren desnudos, sin viña ni hogar.

Y llora el pobre
porque no tiene pan,
a poco le sabe la risa del rico.

Y lloran los niños
cuando el dolor
los retira de los juegos infantiles.

Y yo lloro y muero
 en un llanto solidario.

Adolfo lisabesky








sábado, 13 de septiembre de 2014

Patrias

Quisiera escribir como un niño,
que al leerme bajo una otoñal
puesta de sol, dijera:
"¡Qué cosas la niñez!"
A veces lo consigo,
a veces cuando escribo
leo los ingenuos gritos
de un niño herido.

Distorsionados, confusos,
impresionados, delirantes,
emocionados, difusos.

Me repongo y de repente
cumplo mil años,
ya no piso la hierba,
ni volteo una peonza.
Camino sesudamente, arrastro mi pasado
soporto mi presente y piso mi futuro.

Me hará falta escribir como un niño,
pensar las cosas que piensa un niño,
mirar por los ojos sorprendidos de un niño,
y sobre todo jugar, jugar como juegan los niños,
como si no hubiera un mañana.

Para no desentonar,
a pesar de mis canas,
de mis serios propósitos,
de mis falsas pinturas de payaso,
me pondré de vuelta el alma infantil,
espero que mi insoportable madurez
                                    no la descosa.

Adolfo Lisabesky



viernes, 5 de septiembre de 2014

Tercera viñeta

Y aparece el miedo, 
a la vida que espera que mates
a la muerte que espera tu vida.
Nada alivia el aliento frio de la muerte




Poemar por poemar

El negro balanceado en Missisipi
incomprendía las premisas del Ku Kux Klan,
sólo escuchaba a los carroñeros picotear sus ojos,
solo el leve suelo despegado de sus pies.

Olfateaba el gas letal el Judío
sin tener claro que su inmolación
fuera una final solución,
sólo la espectral visión
de los famélicos cuerpos desnudos
sólo la muerte como compañera
en los trenes saturados de vida

Muere un niño en Gaza,
desconoce porque es preso
de una macabra aritmética.
Sólo ruinas sobre su ruinosa escuela

Y yo muero en cada tertulia
me sorprendo haciendo literatura
de muerte.
Tozudo fanático de la inútil dialéctica.

Adolfo Lisabesky



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Segunda viñeta

Los colegios no detienen las balas,
los mercados son sus cunas improvisadas,
los barrios donde habitan los inocentes
convertidos en residencia de la muerte






Primera viñeta

De repente el sonido de una  trompeta
el regimiento que la escucha
dejan el silencio de su ducha
por los gritos de un sargento esteta.





martes, 2 de septiembre de 2014

La circustancia de la poesía

Uno, puede escribir poesía,
aunque no disponga
de cuartilla, hoja, papel,
lápiz, bolígrafo o estilográfica.

Uno, puede escribir poesía,
aunque no disponga,
de alguno de los artilugios
de la era digital,
tablet, ordenador, smartphone.

Uno, puede escribir poesía
                                  en una nube.

Dibujar versos en la comisura
de la boca amada.

Incluso hacer poesía circense
en la cuerda floja,
mientras la vida sopla bocanadas
                           de realidad.

En cambio, uno no puede hacer poesía
si encierra en un baúl oxidado
los siete disfraces de carnaval.

Adolfo Lisabesky




martes, 26 de agosto de 2014

Miedos

Me avergüenzan mis miedos,
terroríficas estacas que penetran
                              mi alma.
Se instalaron una tarde de presiones contenidas
para no abandonarme el resto de mis días.

¿Qué queréis de mi?
¿Qué anticipe mi muerte?
¿Qué plastifique mi vida?

Era un tonto,
y mis miedos me hicieron dos tontos, (1)
No, no es mío
es el miedo a que este poema
no pudiera caminar solo.

 Miedos,
ocultos deseos
de eternidad.

Adolfo Lisabesky(1) "Era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos"
Rafael Alberti








lunes, 11 de agosto de 2014

Amater resucitado

He muerto tantas veces
que ya no sé si escribo esto
vivo o muerto.
Lo cierto es que soy un resucitado
bastante depauperado.

No tengo yagas
que echarme a las manos
ni ando por Getsemaní
asombrando a los vivos.
Debo estar muerto,
y esto es la eternidad.
Un continuo deambular
de tertulia en tertulia teológica:
"Harto de multiplicar los peces
multiplico amanecidas"

En un asombró dialéctico
ayer me convencí resucitado,
ahora ni el Ébola, ni los aprendices
a jinetes apocalípticos
pueden bajarme de este palmo y medio
de aura,es todo lo que me puedo permitir.

Adolfo Lisabesky





Sol-Izado


Para que salga el sol
basta con estar
a un lado del paisaje.
Silencioso trepa al cielo
la luz cubre el aire,
y en el mar duerme el sol.

Nada más,
nada menos,
que la vida
sobre el planeta.

Adolfo Lisabesky









 
 

 



 





miércoles, 6 de agosto de 2014

Banalidades

Sonríen bañistas y les sonrío,
distraigo el tedio estival,
en conversaciones instrascendentes:
- ¿Probó usted sus melocotones?
-Sí- con un punto de melancolía- aunque
en una parte aun estaban verdes.

En este mismo instante
caerá la muerte sobre los tejados
de una casa atestada de vida,
en Gaza los refugios son de papel mojado
el mismo papel mojado donde firman
sus acuerdos todos los terroristas.

Ahora Miguel recordará
porque hizo lo que hizo,
porqué el bien no tiene esperas,
porqué la vida en África
no tiene futuro, sin un presente.
Ahora que murió su hermano,
que sus hermanas mueren con él,
cuenta los segundos que tarda la burocracia
en remangarse unas mangas
que el ya se remangó.

Siento en mi cuello
la inapelable sentencia
                de culpabilidad.
Ajeno al dolor,
sumergido en la dulce banalidad,
los ecos del Ébola,
y las olas que llegan a Murcia
por el bombardeado  mar palestino
tocan mi hombro,
tocan el hombro de occidente,
pero el canto de sirena
de las dulces banalidades
nos impiden torcer el pescuezo.

Adolfo Lisabesky


















Por la pronta llegada y recuperación de D. Miguel Pajares

lunes, 4 de agosto de 2014

También las hienas se ríen

También las hienas se ríen
y los sádicos pilotos 
cuando bombardean escuelas,
y los curas pederastas que se santiguan
antes de arrebatar la niñez 
para sumergirse en el pecado,
y los brokers cuando consiguen su dos por ciento
en la inmundicia de un sistema podrido.

Yo también me río,
el otro día me sorprendí sonriendo
tras un amanecer.
Pensaba que el Sol
era aún más fuerte
que todos los genocidas,
que la bolsa de wall street,
que el mismísimo Vaticano,
y más poderosa que la risa
de todas las hienas del mundo.

Me entró la risa
en uno de sus rayos luminosos

Adolfo Lisabesky




domingo, 27 de julio de 2014

Borrachera vital

Como pintor
                     no soy Van Gogh.
Como poeta, no doy la talla
                     de Pablo Neruda.
Como profesor no llego a la altura
                     de Séneca.
Como padre, educo torpemente.

En cambio, cojo los pinceles,
la pluma, la tiza y mi alma de progenitor,
creyéndome afamado pintor,
consumado poeta,
eminente profesor 
                   y padre querido.

En esta embriaguez observo, mis poemas,
mis pinturas, mis lecciones
                               y los días con mi hijo.

Adolfo Lisabesky

jueves, 24 de julio de 2014

Promesas

Una promesa:

“No dejaré de escribir poemas
hasta que sentado en un autobús
oiga un cuchicheo de versos
mal recitados y peor escritos.
Y al volverme sean dos enamorados
que cuidan su historia
entre los paisajes de uno de mis versos.”

Estaré enamorado hasta la muerte (1)

Entonces como el Simón Bíblico
diré algo así:
“Mis oídos ya han contemplado
al amor hacer repicar mis versos,
ya la lira puede apagarse” 

y temblarán mis manos al coger tus manos (1)

Dejaré el Parnaso,
pondré fin a mis días de polizón
en el barco de los poetas ignorantes,
volveré a la sordidez de los números
y me cobijaré en los versos sueltos
                                          del álgebra.

y temblará mi voz cuando te acerques (1) 

Pero mientras que en la acera,
en una siniestra oficina,
en los rectos oficios de las esquinas,
o en los silenciosos recreos
de un colegio abarrotado,
no me asalten mis versos,
los seguiré escribiendo.

y te miraré a los ojos como si llorara. (1)

Adolfo Lisabesky 

(1) Pere Gimferrer ( Llevan una rosa en el pecho los enamorados y suelen besarse...)

 

sábado, 19 de julio de 2014

Gaviota

Da el pájaro sus últimas aleteadas
cuando el cielo está próximo a extinguirse,
en un último vuelo épico
cae a la tierra, al mar, al lodo
                                         y siente morirse.

Nosotros
-que ni de lejos imitamos sus vuelos-
tememos el día de la última bocanada,
del último suspiro, del último beso.
Y soñamos con volar muertos.
Muertos de una vida
vivida a ras del suelo.

Juan Salvado Gaviota,
sorprende y enfada a sus congéneres
tan humanos, tan poco pájaros,
tan asidos al pragmático vuelo,
que parecieran sacados del parlamento,
donde se redactan los boletines oficiales.

¿A dónde vas Gaviota?
Si ya no hay peces en la mar.
Vuela, vuela, planea y muere

Adolfo Lisabesky

martes, 15 de julio de 2014

El manto

La madurez esconde
tras un adusto manto,
un coro de niños asustados,
las dudas amontonadas
de la noche adolescente,
las prisas mal paridas
de un joven recién renacido.

Así, el niño, el adolescente,
el joven y el viejo en ciernes,
saltan a mordiscos
sobre un manto roto,
deshecho,
            deshilachado,
                             descompuesto.

Con este postrero manto
disimulo mis vergüenzas.

 Adolfo Lisabesky






sábado, 12 de julio de 2014

La República de los Abrazos Rotos

República de los abrazos rotos,
ínsula poblada de ciudadanos
                                        solitarios
árido desierto de amores exiliados,
permitirme ser vuestro secretario.

Tomaré uno por uno
los odios declarados,
en mis actas no faltará ninguno.
Levanten la mano los despechados,
dejadme que cuente:
Uno, dos...
-Usted el de la mirada rota,
¿Le tomo nota?
Asiente en un gesto terrible,
Me acercaría,
lo abrazaría,
le daría compañía.
Pero no puedo, ya que soy
“El secretario de la república
de los abrazos rotos”

Adolfo Lisabesky

viernes, 11 de julio de 2014

La Palmera

Palmera que emerges del mar
para conquistar el cielo
en tus dátiles de sal:
El amor, el odio y el duelo

Adolfo Lisabesky







miércoles, 9 de julio de 2014

La sombra, hijo pródigo

¿Que quieres que me diga, sombra,
si ya me lo dije todo?
Hubo un tiempo de penumbra
en el que escondías tu llanto
en el llanto de los otros.
Y con la luz huiste de mi lado.
Me recuerdo en barcas
de estanques casi dorados.
Pero aquello duró poco,
El agua del estanque se secó
y las nubes te trajeron de nuevo,
                                        sombra.

A veces me confundo contigo,
hay días, que creo
                              quieres ser yo.
No me distingo, me arrastro sobre ti,
entonces te conviertes en cicerone
de los grises mundos del reflejo inverso.
Nunca me has perdonado
mi breve idilio con la luz.

Te regalo rosas negras
me perfumo
con el olor oscuro
de una nocturna madreselva
y me dejo caer a tu lado

Adolfo Lisabesky


lunes, 7 de julio de 2014

Lengua materna

Si acaso tengo lengua materna
esta debe ser la poesía.
Sí, definitivamente así lo pienso,
lo he descubierto leyendo gruesos
libros de poesía.

Ángel González piensa, escribe y dice
en poesía.
Y yo lo leo y oigo poéticamente.
Lo que ocurre es que los poetas
somos un pueblo en eterna diáspora.

Por ejemplo, quisiera decir:
“La mar en estos días estivales
está especialmente acogedora”
pero escupo:
“Hace buen día de baño”

En otras ocasiones, quise decirte:
“De tus ojos se escapa gota a gota,
tu alma herida”
En cambio, un torpe consejo:
“Debes ir al oculista”

En este mundo nuestro
prosélito de idiomas y zarandajas
alguien olvidó que la poesía:
La hablan los mudos,
la leen los ciegos,
la piensan los enamorados
y la escriben los atrevidos.

Adolfo Lisabesky

sábado, 5 de julio de 2014

Gotas de luz

Traigan la luz,
las luciérnagas
en su abdomen iluminado.
Que el cielo
porte en sus nubes el sol.
Los estudiantes
sumen sus flexos ardientes.
La vida
cargue con su alegría.
Los pirómanos
aporten sus cerillas.
Traiga el domingo
su taciturno crepúsculo.
Y tú
tráete esa sonrisa
que tanto me gusta.

Y cuando todo sea luz
echaremos de menos
las sombras.

Adolfo Lisabesky


viernes, 4 de julio de 2014

Mar adentro

Subamos al barco compañera
¿Te quitaste los zapatos de tacón alto?
Cuidemos sus velas y las maderas
de esta vieja balandra donde embarcamos.

Sedal, aceite, agua y  vino.
Espero recordar el lenguaje del viento,
de andar por tierra firme olvidé sus signos,
las palabras, sus toscas apreciaciones,
que pudieran  sacarnos de un aprieto
               en alta mar, donde nada vale
                      el lenguaje de los hombres.

Hagamos del barco nuestra casa,
un libro de poemas, un hornillo,
una radio rota, tu calor y el mio.
¿Aprendiste el significado de las estrellas?
Allá donde la tierra es sólo un recuerdo
podría sernos de ayuda o consuelo.

Y navegar compañera, navegar.
Izaremos la bandera del país de los sueños
bajo su amparo todo será posible
mis manos sobre tu espalda y en tu cuello
                                                 mis besos.
Tomaremos al asalto los amaneceres
no haremos prisioneros,
en los días nublados
pasaremos por la quilla
a los torpes enamorados.

Y al llegar la noche
en el suelo de nuestra balandra
seremos nosotros los observados.

Adolfo Lisabesky








jueves, 3 de julio de 2014

Tangram

Tengo los bolsillos
llenos de canciones,
mi camisa llena de rayas
y trozos de mi alma
olvidados en las estaciones.

Tesoros de ida y vuelta,
monedas cartón piedra,
unos besos que no besan
y unos versos que no riman

Tentadoras exequias,
de un Dios nacido muerto
en un mundo muy vivo
me reclaman los talentos
que nunca he tenido.

Terribles moradas
llenas de ladrones perezosos
que olvidan en sus robos
las ilusiones robadas

Tormentas de verano
sacan los pies de un tiesto
lleno con rayos del invierno
sin pudor y con descaro.

Taimado tangram
torpemente terminado

Adolfo Lisabesky









martes, 1 de julio de 2014

Memoria

Es la maquinaria del cerebro
caprichosa, vieja e impredecible
ayer me asaltaron antiguos sueños
como seres ajenos, invisibles

Ahora en mi recuerdo
alojados en la capilla del olvido:

Los domingos de tebeos por misas,
Los pases mal dados en un partido
jugado hace ya más de diez mil días.
El escondite infantil preferido.
Unos petardos que explotaron en mis manos
a pesar de los ingenuos resoplidos.
Las fiestas nocturnas de dos hermanos.
El lujo de un viaje junto a las ventanas
de un simca mil repleto, destartalado.
La soledad como un mito lejano,
enseña sus colmillos al ir las hermanas.

Poco a poco se fue rompiendo
el carnet de familia numerosa

Adolfo Lisabesky








domingo, 29 de junio de 2014

Caminante, higos y versos

Leo mis poemas con voz engolada
en mi soledad retumban las rimas no convocadas

Subiré los poemas a la copa de una higuera
allí los golosos gorriones picotearan mis versos
dejándolos como un vaginal higo rojo, abiertos.
El caminante no sabrá si comerlos, si leerlos
                              o en el amor someterlos.

De los versos leídos, picoteados o sometidos
haré libro, fruto o un rincón de mi destino.

Adolfo Lisabesky



Amanecer en Almería

Cuarenta y tres años
creyendo en amaneceres
como en hombres y mujeres
sin ojos, desconocidos, extraños.

Hoy
- que soy más Santo Tomás que nunca-
avisé al despertador que me avisara,
avisé a mis sentidos que me alertaran,
avisé a mi sueño de mi jugada.
Y viví el sol de la Alcazaba.

Y digo aquí y ahora, vivir
porque lo he visto morir
                   tantas veces
en caminos hacia a la luna,
cuando los sueños perecen,
perdido en los reinos sin cintura.

No cayeron llantos de alegría
sino canto, poema y baile.
Como una ancestral
muestra de alegría.

Y salió el sol
y todos respiramos aliviados,
cayó el día sobre nosotros,
volví a mi cama reconfortado.

Amanecer en Almería
a pesar del tumulto
pude ver la amanecida

Adolfo Lisabesky




jueves, 26 de junio de 2014

Adios

Te vas y  sólo puedo beber y sonreír
que mal bebo
...que estúpido sonrío.

Te vas como un goteo incesante
 como la manija del segundero loco
 y yo sólo sé beber...y sonreír.
Mis sorbos son francos
                                    también mi risa.

Pintaron de un carmín rojo mis labios
ahora mi risa será mas clara, nítida, orgullosa

Y mientras los días de despedida se agigantan
me hago pequeño, tanto como las gotas de rocío
de las plantas de plástico que alguien olvidó regar.

 Adolfo Lisabesky

















A Lola R, Lola M, Agustín, Belén, Aurelia,  Jose, Raquel

Mucha suerte

lunes, 23 de junio de 2014

Adolfadas IX

En una siesta temblorosa
la brisa del norte
anuncia al sopor su derrota


Un barco amanece en tu lomo,
un pájaro picotea tu espalda,
las noches despiertan tu alma


Dibujé un verso en el río
me lo dictaba la ribera,
en el mar lo he visto crecido.


La moneda en el aire
se resiste a caer
y revelar mi destino


La felicidad
que nace del odio
dura lo que el flash
de una fotografía.


 El efecto dominó
es imparable,
espero ser la ficha final.


Para leer a León Felipe
hay que viajar a México
para poder gritarle a España
o a lo que queda de ella


Dejarse caer sobre la cama
dormirse al compás de un grillo
Mirarse en los espejos, el alma.
De este material son mis amigos.


Un unicornio anda suelto
¡Cuidado! el cree que es rinoceronte,
 no sabe que escapó de un sueño

Adolfo Lisabesky
 







 

viernes, 20 de junio de 2014

Fútbol, Acebuche y Mediterráneo




Suelen decir que el fútbol es una droga, una cárcel mental, el templo del desencanto. No lo es y créanme que sé algo de drogas y de cárceles. En mi barrio todos sabíamos a donde conducían las drogas. Coches de alta gama, clientes vip de las joyerías más selectas y a formar parte de la aristocracia del barrio. Como cantaba Serrat:
Son la aristocracia del barrio.
Lo mejor de cada casa
tomando el sol en la plaza. “


Conocíamos la puerta que comunicaba el barrio con los juzgados y estos con el Acebuche . Y aunque de niños llevábamos muy a gala tener algún familiar preso, confiábamos en que siempre cogerían a los más tontos, como una suerte de selección natural.

Ahora vestido con esta camiseta hortera de un color amarillo chillón, me sonrío al recordar a Fátima, tan supersticiosa, me habría hecho jirones la equipación. Dejo los muros de la cárcel a mi espalda ¿Cuánto dura un partido de fútbol? El Juez dijo que 8 años y un día, imagino que el día es el tiempo de descuento por estos minutos ganados a la libertad.

He hecho de todo en la cárcel, incluso recibido clases de matemáticas, todo para poder tomar un café y fumar un cigarrillo fuera del chabolo. Se huele el mar desde el Acebuche aunque ese olor, tan necesario para alguien que a nacido a las orillas del mediterráneo, provoca una frustración parecida a la que producían aquellos olores adolescentes. Como el sabor que dejaba Luisa, camisas a medio abotonar, o Lorena, pantalones medio bajados. “Olor a hembra” decíamos los amigos, pero ellas estaban por otros, por los aristócratas del barrio a los que con tanta prisa me quería parecer.

A estas alturas me apetece jugar más que escapar, y por qué no, ganar. Le ha costado a Marcelino hacerse con un grupo de presos que corran sin caerse, después vino la tarea de recordar los chutes del barrio, los más deportivos chutes del barrio. Y por último técnica y disciplina, jeje. Nos conocemos y no es poco, sé que Javi, el lateral, no rajó a nadie en aquella discoteca, Antonio, el portero, no llevaba drogas en su camión a la vuelta de Melilla, que Don Manuel, el central, no evadió dinero alguno de su empresa a Suiza ...conformamos un equipo inocente, limpio de pecado.

¿Y el otro equipo? No son presos, carceleros, maestros, médicos... funcionarios que al terminar el partido tendrán un lugar bajo el sol, mas allá del patio soleado de nuestros paseos carcelarios. Marcelino nos puso una película donde presidiarios ganaban a sus carceleros. Hubiera preferido alguna de Sharon Stone, fruto de mis sueños adolescentes.

Llegamos, custodiados por guardias civiles, nos recuerdan durante ocho años y un día, lo que somos. Entramos a los vestuarios. Me temo que Marcelino querrá decirnos algo. Sí, habla, mientras pienso en Fátima ¿Habrá venido a verme? En el último bis a bis, me dijo que sería el último de veras, que no podía seguir así. Espero que esté y que traiga a Josué.




Saltamos al campo. Uf, aquí en este estadio de los Juegos del Mediterráneo caben ocho patios, como en los que hemos estado jugando. Qué grande y qué verde, como luce el sol fuera de la prisión y habrá quien diga que es el mismo sol.
Oigo los gritos del público, pero no veo a Fátima, aunque...alguien dice mi nombre

  • ¡Ángel! ¡Ángel! ¡Coooño, Ángel!

Sí, es ella y a su lado Josué. Qué bueno el fútbol. Espero no caer desmayado a los pocos minutos, bastante duro ha sido para Josué mis vacaciones en el Acebuche para verme ahora vomitar sobre este césped tan exquisito.

Sacamos nosotros, el trío calaveras. Adolfo me sonríe antes de pasarme, aún le queda algún diente. Ya tengo la pelota, nunca he sido un virtuoso pero tampoco regalaré el balón, se la paso a Manolo y corro al otro campo, como una sombra me sigue Lorenzo con el que tuve cierto malentendido en la cárcel, es el momento de ajustar codos, en particular el mío sobre su ombligo. No, no da la talla, alarido y rueda por el césped. El árbitro un joven tembloroso no para de mirarme como si fuera un presidiario, me habla del “fer pley” como quiera que se diga, le miro de arriba abajo y pienso -¿De dónde sale este?- me saca una tarjeta amarilla, dichoso color.




Así entre pases mal dados, caricias y consuelos pasan los minutos. Ellos son más equipo, rectos funcionarios. No les ha sido difícil colarnos el primer gol. Antonio discutía con su mujer, en la grada, la oportunidad de emprender un negocio de golosinas en su casa , una planta baja cerca del colegio.

Uno a cero, tan pronto. Pero no fue el único, anotaron dos más, tres a cero. Todos culpamos al resto del equipo, ya que todos somos inocentes. Fin del primer tiempo y vuelta al vestuario.

Caras largas, Marcelino sin ganas de hablar, las miradas toman la palabra. No es nuestro estilo, el discurso parabólico de Valdano, sin decirnos nos comprometemos. Salimos al campo con los dientes apretados, todo no esta dicho. Hemos perdido tanto y tantas veces, pero esta vez, no. Con Josué y Fátima en las gradas, no.

Sacan ellos, no rifan la pelota, nosotros mantenemos posiciones, esperamos un error. Nos lo conceden, el jefe del módulo cuatro manda el balón al gallinero, ya no volverá. Saca Pedro, en una red de pases solidarios llega hasta Sebas, estilista carterista. Un engaño y solo delante del médico del centro, algo lento. Gol, Sebas nos mete en el partido.

Del tres a dos mejor no hablar, en nuestro equipo tenemos al mismísimo Antonio Banderas, cuando se trata de dramatizar. Penalti y gol.



Me muevo inquieto, grito mi soledad. Centra Javi, la bajo al suelo, túnel, pausa, respiro. Miro, veo un montón de manos levantadas, me pienso maestro de escuela. ¿A quién daré la palabra?A mí, sigo, regateo, muchas piernas, hasta que me decido. Tiro y la pelota se traslada lentamente, y rueda como la tierra con sus días y sus noches, busca la red...pero yo me giro y busco a Fátima, en este rincón solitario de un estadio abarrotado, miro a sus ojos y le imploro un último bis a bis.

Adolfo Lisabesky

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