lunes, 30 de diciembre de 2013

Subversivo

En la presentación del libro "Poemas al director. 68 miradas críticas en tiempos de crisis" Luis Eduardo Aute, nos invitó a retomar la palabra "subversivo". Me pareció un regalo que no he tardado en desenvolver. 


Hace ya algunos años que para ellos
dejamos de ser subversivos.
Y aunque besarnos en la calle,
pasó a ser un acto permitido,
nos quitaron las ganas y la calle.

Cuando molesto sus paseos, perro flauta.
Cuando silbo sus actuaciones, fuera del sistema.
Y siempre, siempre, invisible, apenas un susurro.

Ahora que quiero dar vuelta a su revuelta,
me declaro subversivo, como antes tantos otros,
como mañana, espero, se declaren nuestros hijos.

 Por sus leyes des-educativas, subversivo.
Por sus mordazas, subversivo.
Por las ilusiones destruidas, subversivo.

Como no es bueno que el hombre esté solo,
os invito a proclamarnos subversivos,
almas errantes dispuestas a todo,
mentes despiertas en cuerpos unidos.

Lo firmo, a día de hoy, muerto el entendimiento,
Ángel Rodríguez se declara subversivo.

 Adolfo Lisabesky


martes, 10 de diciembre de 2013

Ultimatum

¡Que sea la última vez!
Que no se te descuelgue el alma,
que esté tu cuerpo en calma
que sean  mis manos tu red.

¡Que sea la última vez!
que de tus ojos no aparezca el mar,
que tu boca no quiera gritar.
Que se acomoden mis brazos a tu ser.

¡Que sea la última vez!
Y si se descuelga tu alma,
si no está tu cuerpo en calma,
si de tus ojos se derrama el mar,
si  tu boca es boca para gritar,
pruebes un nuevo sol, otro amanecer.

Adolfo Lisabesky

 

sábado, 7 de diciembre de 2013

Las bondades del tiempo

El tiempo lo cura todo,
a mí me curó un orzuelo.
Ver el sol grande y redondo,
verlo en silencio y en duelo.

Dejo los días en blanco,
como algodones en los hospitales,
 ungidos por las noches errantes,
darán cuidado a  mis males.

Aunque el alma conjugue hacer,
y mi cuerpo en retirada, pasar,
entre hacer y pasar prefiero olvidar.

Congelaré los días, haré hielo.
El tiempo lo cura todo.
A mí me curó un orzuelo.


Adolfo Lisabesky



domingo, 24 de noviembre de 2013

Adolfadas VIII

Me quieren tapar la boca con dinero,
y no se si quieren que lo escupa
o quieren que lo trague con deseo.
En esto, el poderoso su tiempo ocupa.

Cuando un mensaje llega a mis manos,
dentro de una botella, en cómodo engranaje,
observo el envase, la calidad del acristalado,
si es de mi gusto, leo entonces el mensaje.

Entre la calidad y la cantidad, la calidad.
Inmersos por inmensas marcas higiénicas,
de ese papel que limpia la adversidad,
me decanto por la sensibilidad ecléctica.

Muerto Rocinante, no hay caballero andante,
es tan ancha La Mancha, que sin caballo
no vale la pena deshacer entuertos.
Sentado en un bar de plaza antigua, descanso.

Se me cae el alma a trozos
cuando por mi boca muere un amigo.
Enfermaría mi cuerpo de apatía
si de mi boca nacieran cantos florales

Le vale al poeta su vida poética
si en un verso, triste verso
consigue desflorar su alma,
es por eso que mi retiro tarda.

Ayer salí a la calle y no encontré mi coche
asustado recorrí los pasos dados,
Me encontraba sólo y sin coche,
olvidé mis pies y la luna sobre la noche

“Por una mirada un mundo”
en cambio hay miradas que matan.
A mí más que ruines mundos
quiero morir por ojos que se clavan.

Adolfo Lisabesky

 

sábado, 16 de noviembre de 2013

Extraños

Extraños, después de los paseos por el parque,
somos seres extraños.
Después de las sesiones en el cine, extraños.
De nada sirvieron los proyectos a medias,
somos extraños.
Pensé que tu imagen se mostraría clara,
cada día es más difusa.

Somos tan extraños, que nuestro recuerdo
entraña este extraño poema.

Adolfo Lisabesky


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Desnudez

Desnudo, estoy desnudo.
Ayer en el último verso
cayó mi última prenda.
Y ahora estoy desnudo.

Caen mis versos como hojas
de árbol caduco y seco.
Y ayer cayó la última rosa.
¿Llegará la primavera al cielo?

Es mi cuerpo, cuerpo desvencijado,
son mis versos prendas humildes,
humildes como la última luz del verano.

Y en este invierno frío,
mi alma no tendrá versos,
humildes versos, donde cobijarse

Adolfo Lisabesky



domingo, 10 de noviembre de 2013

Al-Juarizmi

De Bagdad el mas sabio,
visitaban eruditos,
bebían de sus labios
el agua de los ríos.

Él buscaba las estrellas,
maldecía las nubes,
maldecía las reglas
de los días azules.

¡Al-Juarizmi, Regresa!
Le gritaban sus discípulos.
Sólo el fulgor de la estrella,
los números parecían ridículos.

Atrapado en un harem estelar
rompía los relojes de arena
que restaban del día, la noche
en una insufrible espera.

Adelantó día a día su visita,
minuto a minuto robó
del día segundos de su vida.
Y al fin, la mañana huyó.

La poesía le pareció poco
para tan grandes amadas
un lenguaje nuevo,
números y letras derramadas.

Murió ciego Al-Juarizmi
por el sol de la mañana,
navega su alma enamorada,
flota junto a estrellas enlutadas

Adolfo Lisabesky



domingo, 27 de octubre de 2013

Amores etéreos

Ayer me encontré besando un sueño,
mis labios, físicos ellos,
intentaban atrapar el aire.
El sueño, etéreo él, me hizo un desaire.

Hoy me desperté abrazado a la almohada,
y no hubo restos de sábanas mojadas,
sólo arrugas en su cara suave, planchada,
que en mis delirios, acariciaba.

Esa noche no fueron tus manos,
exploradores ávidos de conocimiento,
ni las mías culpables de tu estremecimiento.

Al despertar quise hacer del sueño realidad,
transformar la realidad en un sueño,
pero el vértigo silbó y todo fue tempestad.

Adolfo Lisabesky



jueves, 10 de octubre de 2013

Desenfado

Cuando mis ojeras ocupen todo mi rostro,
cuando de mí sólo quede mi alma,
quiero ser poeta,
quiero hacer poesía.

Porque mientras los gusanos no apuren mis huesos
mientras vivan ufanos mis órganos,
hablará por mí, mi orgullo,
rimará en mí, mis temores.

Así que cuando yo me muera
quiero ser poeta.

Compraré una libreta
en la mejor imprenta
como hacían los usureros
para contar sus dineros.

En ella haré una lista de hombres buenos
y otra, en negrita, de hombres malos.
Llamaré uno por uno a mi despacho,
por entonces me haré uno en el entresuelo.

Allí a solas mi invitado, yo y mi rencor,
daremos vueltas por mis listas
les contaré las maldades de los hombres malos
les contaré las bondades de los hombres buenos.
  
Mis sentencias serán inapelables,
mi olvido una quimera,
mi reino cielo y tierra
mis apellidos insaciables
y la tinta de mi libreta, indeleble.

Cuando yo me muera
quiero ser poeta.


Adolfo Lisabesky


miércoles, 9 de octubre de 2013

Sonetos para un estado social, democrático de derecho I

“España se constituye en un Estado
social y democrático de Derecho”
No se merece el presente estado
tan magnífico comienzo.

Disgustado, el ciudadano, con el estado
¿Será porque no es social ni de derecho?
concentración y huelga en eso estamos
paro y manifestación difícil trecho.

No tiene letra, ni mano en el pecho.
Si la tuviera tendría que decir
“España, estado social y de derecho”

Porque si de mi estado soy acólito
no será por líquido, ni gaseoso
sino social y de derecho, sólido

Adolfo Lisabesky


viernes, 13 de septiembre de 2013

Huyo

Huyo, dejo crecer los maizales.
Huyo, abandono plazas y mercados.
Huyo, ¡Qué pequeños los cercados!
Huyo, no veo ni a hombres ni animales.

Y mientras huyo, recuerdo cuando fui valiente,
y me deshago en elogios y me agiganto.
Ahora todo es miseria y espanto,
porque huyo y no miro al sol desafiante.

Crecerán en mi alma asideros
donde coger a mi cuerpo errante,
Cruzaré desiertos, ciudades y esteros.

En un instante retornará el sentido,
y al mirar las estrellas seré de nuevo
miseria y oro, rata y hombre devenido.

Adolfo Lisabesky


viernes, 30 de agosto de 2013

Ojos

Ya hace muchos días
que no te miro a los ojos.
¿Son las mismas tus pupilas?
¿Son inocentes tus sonrojos?

De soslayo no los distingo,
no soy capaz de comprobar
si aquellos ojos que el niño
descubrió, mirando el mar,
son los que ahora alojan nieve.

¿Mudaron tus ojos, niña?
¿Dónde encontraré cobijo?
Dime, ¿Cómo te sientes?
Perdí el sentido, no distingo
el mar del hielo, la muerte de la vida.


Adolfo Lisabesky


lunes, 26 de agosto de 2013

Vértigo

El cuerpo retumba, acelerado el corazón,
los sentidos abandonan sus cómodos asientos,
mis pisadas no encuentran el suelo
y mi llanto cae dando un vuelco a la razón.

Los días me parecen segundos
y los segundos no los siento.
Naufrago en un océano profundo
de sal armada en el desierto.

Ayer, hermana vi tu traje enlutado
y se que un día será tu luto el mío,
¿Estaré por entonces preparado?

¿Qué será mi ser cuando no sea?
Guardiana de la última esquina,
déjame preparar tu postrera visita.

Adolfo Lisabesky

 

martes, 20 de agosto de 2013

¡Qué torpe!

Querer que el sol sea suave en verano,
que el viento al soplar no levante la tierra,
que ladrido de un perro sea ladrido amortizado,
que las espinas de una rosa no dañen al enamorado,
que los mares y ríos acaricien las piedras.

¡Qué torpe! ¡Qué estúpida,
mi insistencia! loca, suicida.

El sol me responde y seca mi alma.
El viento me arrastra y me enreda
y aunque no cabalgo, los perros ladran
sólo las rosas generosas se ablandan.
Las aguas deshacen los castillos en la arena.

¿Será mi torpeza y heridas
lo que otros llaman
el principio y el fin de las utopías?

Adolfo Lisabesky

martes, 6 de agosto de 2013

Profesores

Y con este van quince años,
aunque nosotros llamamos cursos.
Y hace quince que paré el reloj,
atrapado hasta convertirme
en lo que soy, un viejo profesor.
He cantado, bailado, dado discursos,
resuelto ecuaciones, desatado bostezos.
En algunas clases al salir pensaba,
“Lo hice y no se dieron cuenta”
De otras pensaba, desconsolado:
“¿En que momento equivoqué mi trabajo?”
En su miradas he visto el mar de los sueños
lo cerca que se encuentran las utopías,

He herido y he sido herido.
He hecho soñar y soñado.
He sido primero, el moreno
luego el de las canas incipientes,
ahora el de la incipiente calvicie
mañana el calvo de mates.
Siempre un inquietante profesor.

Y con este van quince años,
con sus ciento treinta y cinco meses.
Y todavía entro a clase tímidamente,
dejándome llevar por las edades del ayer,
viéndome retratado en su ser,
porque yo fui el Antonio preguntón
La Elisa desatada
El Abraham que mira por la ventana,
Sara que espera el recreo
y Luis que anda desgranando sus deseos.
Los veo y me veo, entre ellos
crecí y en frente decrecí.
Días de sueños y pesadillas.

Adolfo Lisabesky


sábado, 29 de junio de 2013

Adolfadas VII

Dejé caer mis manos
ya solo tengo muñones
aunque me estire
están cosidos mis tejidos,

Tras los primeros disparos
busqué mi trinchera,
una húmeda y humilde trinchera.
¿Habrán dejado de disparar?

Tengo tanto por decir
que no encuentro las palabras
quisiera callar
hasta contarlo todo.

Son mis errores, errores perfectos
en cambio mis aciertos
tienen tantos matices
que ahora descubro que son fallos.

Cada vez que visito una playa
me fijo en la arena,
trato de contar los granos
y así paso momentos inolvidables.

Cubro de tantos reproches a mis amigos
que pronto dejarán de serlo.
Entiendo tanto a mis enemigos
que no querrán dejar de serlo.

Es la muerte la solución final
del que apuesta por la vida.
Agotada todas las opciones,
se acerca sigilosa, seductora.

Tengo la chistera de los versos
arrugada, torcida, sucia
metí la mano con demasiada alegría
y su capacidad solo litro y medio.

Ayer me soñé encima de una gran torre
las nubes cerca y abajo...
no lo se, sin mis gafas (sueño sin ellas)
solo retazos de absoluta felicidad.

Y sigo rodando ladera abajo,
noto los cantos sobre mi costado.
Mi cabeza piensa en espiral
caigo y recaigo, absurdo final.


Adolfo Lisabesky


Cueva Emotiva

Basta de ecos, de absurdas canciones,
de lobos cantando a la luna,
de grillos con sonatas nocturnas.
La voz primera, sentir antiguas emociones.

Me acostumbré a escuchar cuentos
y ahora no entiendo lo real ¿Existe?
Teatro, cueva y sombras tristes.
Nada más, me durmieron, lo siento.

Morfeo y a sus pies mis sueños
rodando hacia donde viven los ecos
donde habitan seres perfectos.

Debo alcanzar la punta de esta soga
deshacer la madeja de invenciones
saber de mí, atarme fuerte a una roca.

Adolfo Lisabesky

sábado, 15 de junio de 2013

De Globos, Libros y Árboles

Nunca he montado en globo
y ahora quisiera montar en todos los globos,
en los de helio, en los de aire, en los de agua,
en los que suben, en los que bajan,
Quiero subir en un globo y perderme,
quiero bajar en globo y no encontrarme.

No he escrito ningún libro
y ahora quisiera escribir todos los libros,
Comedias, dramas, ensayos.
Lírica y prosa. Biografías autorizadas
Y autobiografías apócrifas. Quiero escribir
y no parar, secar todos los tinteros,

No he plantado ningún árbol
y ahora quisiera plantar todos los árboles
de todos los bosques. Pinos y abedules
Frutales y no frutales. Los de hoja caduca
y los de hoja perenne. Hacer de la tierra
un bosque y continuar la fiesta arbórea en el mar.

Pero he tenido un niño,
que tal vez no me vea en fotos
subido en globos. Ni me lea en libros
lujosamente encuadernados.
Ni se pare a la sombra de árboles
que su padre plantara años atrás.

Y tendré que decirle: “Ángel,
no dejes un globo subir
sin agarrarte fuertemente a su soga,
no pases por los bosques
sin añadir un árbol más,
escribe, Ángel, hasta llenar bibliotecas
y sobre todo, no se te olvide vivir”

Adolfo Lisabesky




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domingo, 9 de junio de 2013

¿Armonía?

Hoy tampoco medí tu pecho,
ni mis manos se sumaron a las tuyas.
No tomaron forma tus pies en los míos,
ni mis labios, sedientos, colmaron su sed.

Hoy tu silueta fue un vano recuerdo,
un dibujo en mi mente, difuso, inerte.
No rellené tu forma con la mía,
y ya juntas no encontraron la mañana.

Hoy mis versos no rozaron tus oídos,
mis reproches y los tuyos invadieron,
nuestras almas, haciendo mudos los sentidos,
e inútiles, de tu corazón y el mío, sus latidos.

Hoy fue todo naufragio, incertidumbre,
agarrado a un sueño, caeré al vacío,
daré con mis huesos en la dura realidad,
el final de los sueños, el duro asfalto.

Podría vivir en el pasado,
y colmarme por los besos dados
O vivir en el futuro,
esperanzado, no ver la noche oscura.
Pero hoy fue hoy
que no mañana, ni ayer


Adolfo Lisabesky

domingo, 2 de junio de 2013

Verano

Las calles vacías,
llenas de ojos
que no miran.
Bosque de locos
empeñados en razonar,
laberinto roto
donde es inútil escapar.
Se congeló la ciudad,
y con este frío,
no puedo mirar,
no puedo caminar,
no puedo razonar.
Empieza el estío,
eso dicen los demás.

Adolfo Lisabesky


 

sábado, 1 de junio de 2013

La Isla de los sueños enterrados

Ayer dejé de soñar en el mismo momento
en el que mi sueño se convertía en pesadilla.
No traspasé la delgada linea en la que la utopía
pierde su encanto y toman su sitio tormentos,
rayos estridentes y el sabor agrío de la hiel.

Desperté, me ayudó el arrullo del viento,
el susurro del amigo y el mar en mi pecho.
Antes, busqué en mi alma un lugar seguro
donde durmieran mis sueños sin ser descubiertos.
En un hoyo profundo cerca del mar los escondí.

Para cuando el soñar no provoque monstruos
Para cuando el mar desentierre mis sueños
Para cuando los días no tengan noches.
Para cuando me crea dueño de mi destino.

Para entonces, cogeré una pala
llamaré a amigos y familiares.
En una ceremonia vieja y larga
a la sombra de una palmera
desenterraré mis sueños.

Adolfo Lisabesky



jueves, 9 de mayo de 2013

Incomunicados

Sin arreglo, perfectamente incomunicados.
Etiquetas, sordinas, escritos ruidosos,
todo controlado, los mensajes castrados,
de tu boca sólo reproches
de la mía algún estruendoso
aviso de derribo, de repente el silencio.

¿Y que importa lo que dices?
Si ya se quien eres
Tú dices negro
y se que dices Ríos Revueltos.
Yo te hablo del mañana
y tú escuchas imágenes antiguas

¿Qué es un puente?
¿Los recuerdas?
Pues dime que eran
porque yo de no tenderlos
los olvidé.
¿Cómo ver las orillas?


Adolfo Lisabesky

 

domingo, 5 de mayo de 2013

El melocotonero

Tiene el alma crecida
este melocotonero,
aunque sus frutos en seis años
no calmaron mi sed
y desconozco su dulzura.
Nacido de un melocotón
de las alturas caído,
que el cielo riega
que la tierra acoge.
Apenas un torpe jardinero
aparta de su tronco un jazminero,
unas gotas de lluvia fresca,
unos rayos de sol generoso.
Sin cuidados y pareces cuidarme,
veo el árbol y veo a mi padre,
ciudadano y agricultor
anciano y tirador
de huesos de melocotón.

Adolfo Lisabesky


sábado, 27 de abril de 2013

Ana y la Pirámide

Era Ana ajena al devenir de la pirámide,
poco le importaban sus crisis y caminos.
Pero ya sea por curiosidad, el trámite
de conocer o por el terco destino,
acercó su vida a las aristas de la pirámide.

Requerida por Julián que tenia en su base
su historia, su casa, su vida,
Escuchaba como recto y claro, decía:
“Es la pirámide un cuadrado, es su clase.
Por tanto necesitamos ángulos rectos,
y cuatro paredes hermanas e iguales”

Escuchó entonces un grito desgarrado,
de las cuatro hermanas, de las caras laterales:
“¡ No Ana, necesitamos tres paredes, iguales
sólo dos y el otro lado desarraigado,
de los ángulos que formen ciento ochenta grados!”

¿Qué necesitaba la pirámide? Ana pensaba.
¿Era un triángulo?¿Era un cuadrado?.
¿Podría vivir la base cuadrada
sin los triángulos en sus lados?
¿Podrían los triángulos soportarse
sin el cuadrado en su base?

Ana le dijo al cuadrado:
"Tienes que ver por los ojos del triángulo".
Y le dijo a las hermanas:
"Tenéis que ver por los ojos del cuadrado".
Aunque a solas Ana meditó:
¿Podrá el cuadrado ver el alma del triangulo?
¿Podrán los triángulos llorar
por los ojos del cuadrado?

Adolfo Lisabesky





martes, 23 de abril de 2013

Adolfadas matemáticas

Es lo mismo dos mas dos
que dos por dos
que dos elevado a dos.
Tiene el dos querencia al cuatro.

Decía mi tío “¡Qué listo mi sobrino
sabe quebrados tan complicados!”
Tiene los enteros rotos
el amargo sabor del desencanto.

“Mas por mas es mas”, decía.
“Menos por menos, mas”, proseguía.
Una voz enfadada interrumpía:
“Menos por menos mucho menos todavía”

No consigo hacer círculos
ni rectas , ni parábolas.
Se conforman con mis trolas
y mis guiños mis discípulos.

Ecuaciones de primer grado,
soluciones que equilibran balanzas
Ecuaciones de segundo grado
Galois le dio sentido antes de su matanza.

Ayer soñé que era un eminente matemático
que me escuchaban los eruditos como en misa.
Cuando pasó el sopor, me encontré enigmático
al borde de una pizarra armado por una tiza.

En el parque, matemáticas,
en la ciudad, matemáticas,
en el cine, matemáticas,
en mi cuerpo, matemáticas.
A veces pienso, en todo hay matemáticas
salvo en la clase de matemáticas.

Son Matemáticas esencia de existencia,
prueba que desmontada el alma
seremos capaces de montarla en esencia
eso si, con calma, mucha calma.

El mundo habla de razones
y yo quisiera hablar de proporciones.
Agotadas la razones, amenazan
con tomar sitio, gritos y emociones.

Adolfo Lisabesky




lunes, 22 de abril de 2013

La palabra al caminante

Yo no soy de aquellos que paran la luna
para que inflados de ellos mismos
todos oigan sus historias una por una.
Pero por unos días o por otros, hoy decido
dar con pelos y señales muestras de mis tesoros.
Y aunque no soy de los que suenan, el ding dong
de campanas, para que rodeado de oídos ansiosos,
cuenten los caminos abiertos, los puentes erguidos,
hoy quiero hacer manifiesto un presente orgulloso.
Quiero invitar al gentío a una borrachera
de palabras cumplidas, de frescas quimeras.
Así subido a unos versos, estirada la dicha
y consumado el consuelo, voy a dar por entera
la palabra al caminante. Por encima
de turistas ociosos, de gendarmes pretenciosos,
cogeré de la mano franca al caminante.
Tomaremos los caminos que quisimos emprender
y que nos los desaconsejaron la prudencia,
el temor a la curva misteriosa y acechante,
para que llegado el momento descubra
tras su figura siniestra que todo lo ocupa,
la fiesta de la vida, la vida por delante.

Adolfo Lisabesky

sábado, 13 de abril de 2013

Distancias

¿A qué distancia debo vivir de la realidad?
Para que mis sueños no padezcan
Para que las utopías parezcan sinceras.
¿A diez telediarios? ¿Cinco? Cuatro, no más

¿Sufren nuestros ministros, nuestros lamentos?
¿Desde donde gritaremos nuestros lloros?
¿Dónde no verán enfados tremendos?
¿A una calle? ¿A dos? ¿Es la calle de todos?

¿Y las distancias con los amigos?
Verdaderos polígonos irregulares.
Manos francas, abrazos fraternales
Distancias, caminos y destinos.

¿A que distancia está la pareja
antes de la soledad?. ¿A una mentira?
¿A dos? ¿Cómo sabré de mis mentiras?
Y ella, ¿Cómo sabrá de las suyas?

¿Dónde están las distancias del ayer?
Aquellas que dije que nunca recorrería
Aquellas que en los lúcidos y brillantes días,
cuando acabé de huir, prometí no hacer.

Adolfo Lisabesky


sábado, 6 de abril de 2013

Siento sentir



Pido perdón, por sentir, lo siento.
Siento que mis sentimientos disientan
del sentir natural, del sentir general.
Y lo siento y me siento, cansado de sentir
Y también siento este sentido poema,
lo siento por el lector, “lo siento,
 siento este sentir tan lento”.
Si al menos sintiera y mi sentir generara
un sentir que no se lo llevara el viento,
sabrían mis nietos de mi sentir ceniciento.
Y ellos a leer mis sentimientos
sentirían lo que ahora siento.

Espero que ellos sientan,
y es más, que disientan

Adolfo Lisabesky

 

viernes, 5 de abril de 2013

Perspectivas

Cerré mis ojos y miré con los tuyos.

Paisajes de sonrisas sin lágrimas.
Edén vacío de frutas prohibidas.
Cascada de risas abiertas, decididas.
Coros de lobos cantando a la luna.
Cientos de cielos cumplidos.
Arcos llenos de iris sin lluvia.
Bosques con sombras generosas.
Plazas de pueblos con niños.
Fiestas de vida no prevenida.

Son tus ojos pasajes a puertos
donde la alegría se codea con la felicidad.

Ahora, abre mis ventanas
y toma tus balcones.
Ya que sin mis ojos
no puedo ver los tuyos

Adolfo Lisabesky

miércoles, 3 de abril de 2013

Ayer

Ayer me encontré derrotado
ayer di con las señales del miedo
ayer vi nubes negras en el cielo
ayer me soñé acabado.

Ayer aterrizaron ideas suicidas
ayer gatos negros en la calle,
ayer monstruos en mi talle
ayer mil deshechos en mis vidas

Ayer un burro muerto en la carretera
ayer susurros desiertos a mi vera
ayer testarudos injertos de sementera

Ayer todos mis deseos al caer
ayer muerto de una vez.
No importa,  ocurrió ayer.

Adolfo Lisabesky

domingo, 31 de marzo de 2013

Tarde de Toros (1926)

    Es la muerte muy taurina, son los toros juegos de muerte. Era el abuelo un buen aficionado , esa tarde se sentó muy cerca de ella. A sus nietos, que tantas anecdotas divertidas nos contaba, nos mantuvo lejos de esta, como si fuera clasificada solo para adultos . Sí nos habló, de sus compañeros de viaje, sobre todo del "Niño Graná", pero no entró nunca en detalles, mostrándose todavía a los 70 años de aquel acontecimiento aun compungido y emocionado, por aquella tarde de toros.

    Era septiembre de 1926. Unos 60 Km de Cartagena a Murcia, en la actualidad  en menos de 40 minutos nos ponemos los de Cartagena en Murcia y viceversa. Por aquellos años,  horas de viaje, caminos de tierra y pedregales.

    Cinco aficionados , un sidecar y una corrida con rejones en la capital, con estos elementos se alimentó ese día el drama, que pudo dar al traste con mi propia existencia.

    Malos augurios cuando decidieron que Pepe (al que llamaban el Loco) tomara los mandos del sidecar. Sidecar que ya había dado muestras de su peligro en otros accidentes. Como en el chiste de los cinco elefantes en un seat 600- ¿Como meterías cinco elefantes en un seat 600? Dos delante y tres  detrás- Imagino que así se dispusieron los viajeros en el sidecar, dos en la moto y otros tres en el carro.

    La ida, llena de ánimos contenidos e ilusiones por pasar en la capital una agradable tarde de toros. A falta de radio, El niño Graná daría con el cante exacto que amenizara  el viaje. La vuelta la imagino llena de anécdotas sobre pases y poses, sobre murcianos y murcianas. Y el sol dejaba deshabitado el cielo, ni siquiera la luna era generosa y la iluminación de las carreteras inexistente. En ese paisaje oscuro, de reflexiones taurinas, les sorprende un carro en El albujón (pueblo que además de ser conocido por el bar que dio nombre al café por excelencia en Cartagena, el asiático es conocido por ese tramo que ha desolado a generaciones de cartageneros al dejar algún familiar en su cuneta)

    El resultado dos muertos, el Selma y el niño Graná, privando a Cartagena y al mundo de sus cantes. Los demás, heridos física y mentalmente. Recuperados de las heridas, el sentimiento trágico de la muerte, encontró un significado mas allá de la plaza de toros y los acompañaría el resto de sus días.























A la memoria de:
Rogelio Selma, José Lázaro-"Pepe el Loco", Antonio Márquez- "El niño Graná", Ángel Fernández- "el de la Cueva", José Martínez Otón

Baldomero

A menudo visitaban comerciales la bodega de mi abuelo, representantes la mayoría de casas de vinos. Entre estos mi abuelo recordaba a Baldomero, de indumentaria descuidada y fácil palabra. Al cabo del día su abrigo era una muestra de todos los vinos que representaba.

Era habitual entre los asiduos a la bodega pedir a Marín un trovo personificado. Su habilidad le permitía en una cuarteta reflejar personalidades y caricaturizar personas. Baldomero era especialmente follonero. Insistía día tras día, hasta que rodeado por amigos puso al trovero en un brete. Al fin se decidió y este le dijo

Hace acto de presencia
el amigo Baldomero
(Representante de González-byass)
con mas mierda en el abrigo
que el palo de un gallinero.

Tal cual lo recordaba mi abuelo, anuncio incluido. En esto era un magnetófono un estricto notario de lo acontecido. 

Baldomero en los siguientes días reparó más en su abrigo, se mantuvo mas discreto y sobre todo no molestó al trovero en sus momentos de vinos y relajo.


sábado, 30 de marzo de 2013

Trileros

Me despertó el tostador
bajé de la mesa, me levanté.
Abrí el armario y oriné
Freí unos huevos en el fregador
calenté la leche en el bidé.

No encontré las llaves del patín,
pedaleé mi coche,¡Valiente homicida!
En clase entré como un misil,
un niño sostenía una tiza,
me senté en el pupitre del jardín.

Cansado de los días iguales
me propuse hacer mañanas en noches
remover los organizados rituales,
escuchar poemas y leer canciones.

Hacer de los cuartetos, quintetos
de los tercetos, cuartetos
de los sonetos, bosquejos
y del poema un eccema.

Adolfo Lisabesky

jueves, 28 de marzo de 2013

Pirros

De derrota en derrota,
incluso cuando gano, pierdo.
Mis victorias son pírricas
y mis derrotas rotundas.

Demasiadas batallas,
demasiadas derrotas,
demasiados escollos,
demasiados humanos.

Me revuelco en mi derrota
me estremece la victoria,
vértigo las alturas
me acomodo en las llanuras

Soy lo que soy
ni rastro de un ganador
ni huella de un triunfador
un simple y humilde perdedor.

Adolfo Lisabesky


martes, 26 de marzo de 2013

DesDiosada Saeta

Jesús que desde el madero,
cuentas los minutos sufridos
y recuerdas lo vivido,
ves el calvario entero.

¡Ay Jesús en un instante
de cordura, romanos,
judíos, gentiles, hermanos!
Humano y no Dios distante.

¡Ay Jesús vistes al hombre
de cerca, al pie de la cruz
tu túnica a trozos rompe
y se apaga tu tímida luz!

Y es a tí, frágil, desnudo,
al que cada primavera
le busco una escalera
para traerte al mundo.

Adolfo Lisabesky

domingo, 17 de marzo de 2013

Tutelar la pobreza

Pobres, cada vez más pobres
y no de espíritu sino de solemnidad
Estadísticas, en números la realidad,
políticas sociales: “Pobre no estorbes”

Camino hacia una muerte lenta,
pasos dados a empujones,
tensiones y sangre a borbotones.
Meses que acaban como empiezan.

Cuando dejamos morir sólo
al primer desahuciado,
dejamos morir entre todos,
el porque, el ser del estado.

Ahora que llega la primavera,
el entierro, recoger sus carencias
multiplicarlas y nuevas sentencias:
Proponen: “Tutelar la pobreza”

Adolfo Lisabesky

miércoles, 13 de marzo de 2013

Días de lluvia

Escuche, ¿Oye llover señor Alcalde?
En mi calle, la de los Fuente Nueva
Murgi, Ramón y Cajal y Diego Velázquez
niños ahogados mas pronto que tarde.

En un protocolo repetido, exacto.
Nos esperan ríos de padres
con niños al hombro. Tardes
de coches que sueñan ser barcos.

¿Los oye usted Señor Alcalde?
¿Oye las gotas agigantarse?
¿Nota sus miedos al cruzar la calle?

Lluvia, sol y pegotes de alquitrán
que se irán con el agua a navegar
Y en nuestra calle otra vez a empezar.









 









Ángel Rodríguez Fernández

Al Ayun
tamiento de El Ejido

http://www.elejido.es/tuayto/index.php?option=com_chronocontact&chronoformname=Sugerenciasobraspublicas

domingo, 3 de marzo de 2013

Manos como anclas

Nada es lo mismo, todo ha cambiado.
Los paraísos soñados, las realidades,
los amigos, nuestras pequeñas vanidades.
En cambio tus manos no han mudado.

Las promesas, la sal de la ensalada,
nuestras almas livianas, los armarios,
el mar en tus ojos, los diarios.
Pero tus manos siguen siendo tan blancas.

Las mismas calles que entre sus ruidos
nos veían vivir, reír y pasear por la urbe
hoy se esconden cansadas tras las nubes
Tus manos reflejo fiel de lo que fuimos.

La sorpresa a la vuelta de la esquina,
los desiertos lejos de nuestras vidas
las esperanzas agolpadas nos perseguían.
De todo aquello sólo tus manos y mi herida.

¿Bastan tus manos frágiles
para soportar lo que no somos?

¿Serán tus dedos, cómplices sordos,
de esta loca y desastrosa vorágine?

Adolfo Lisabesky

miércoles, 27 de febrero de 2013

Dioses , hombres y mentiras

Cuando los humildes hombres, cansados,
se hacen Dioses, abandonan sus cuerpos,
desprecian su sangre y olvidan sus órganos.
Convertidos en fantasmas sin reparos,
deambulan escupiéndonos sus deseos.

Y ya no son hombres ni mujeres
sino fábricas de desamparo
aludes de nieve fría e inerte,
que ruedan muertas ladera abajo.

En un ataque de estúpida cordura
nos advierten de los mamíferos esqueletos
nos previenen de la humana locura
y hacen de sus miedos los nuestros.

Los oigo prevenirnos de nuestros besos
maldecir los humanos abrazos
el roce cálido y fructífero de los cuerpos
y el olor de la vida en nuestras manos.

A costa de su inmortalidad
perdieron la humana cordialidad
la mirada llorosa del hermano
a cambio la risa del tirano

Cuando los humildes hombres, cansados,
se hacen Dioses, abandonan sus cuerpos,
desprecian su sangre y olvidan sus órganos.
Convertidos en fantasmas sin reparos,
deambulan escupiéndonos sus deseos.

Adolfo Lisabesky





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