miércoles, 10 de mayo de 2017

Me metí en un jardín, y ya no quiero salir

Se cree el tallo ajeno a la luz,
no conoce la flor el camino del agua,
los gritos de las raíces son gritos ciegos.

O eso, al menos, cuenta la leyenda
que escuché a un bicho bola.

Yo que no soy jardinero,
pero paso horas muertas
mirando el jardín silvestre del vecino,
se algo que el bicho bola ignoraba.

Sé que las ramas del árbol
se doblan para rozar un instante
la solitaria flor del abedul.

También sé que los tubérculos
no nacieron ciegos,
y que un día vieron un amanecer.

Que el mar tiene nostalgia
de los pétalos abandonados
a los pies de la aurora.

Se lo he susurrado al bicho bola
pero el trajín de sus pesquisas
le impide escuchar a los locos.

Adolfo Lisabesky (En el mundo de los cuerdos, el bufón es el rey)



sábado, 6 de mayo de 2017

Aforismos que leeré mañana

Ahora que dejé de recitar versos
en mi escalera,
mis viajes en el ascensor
están llenos de dulce prosa.

"Mire al techo señorita,
o sus ojos hará que zozobremos"

Mis cuarenta largos años
me hacen un joven pensionista,
que ni baila, ni anda, ni siquiera
le cuenta a las palomas sus secretos.

"Como me vuelva a contar sus secretos,
seré yo el que saque la daga
                         de mi corazón".

Recuerdo el exacto instante
             de la voladura,
era un día de fiesta,
por eso no te importó
                                                  que gritara.

 "No quiera que rodemos
ladera abajo,
mis aristas se clavarán
en el único hueco, no herido,
de su corazón"

Una la mula, dos la coz...
no supiste interpretar
el popular juego infantil
y me pateaste sin misericordia.

"¿El poema? es la unidad
de medida de la locura"

Al profesor de matemáticas
le salen los algoritmos por las narices,
esta mañana encontré una ecuación
junto con mi última deposición.

"Hace tiempo que no hablamos
                      de tus labios,
duermo con ellos pegados a los mios,
mi lengua...esa es otra historia"

De tantas vueltas que he dado
en el cerco de la noria
cabría un batallón de soldados,
¡Malditos!...agradecerme la trinchera.

Adolfo Lisabesky

 







lunes, 3 de abril de 2017

La servilleta que quería volar

los versos se fueron con los impostores de la A7, el poema bailaba con la mas fea, y Adolfo esperaba tiempos mejores,  Ahora ¿Quién puede dejar pasar este magnifico título regalado por un niño?


La servilleta que quería volar

No estaba en su ánimo el de secar
la fea faz del anodino corrector de almas,
ni permanecer dobladita en el servicial
                               servilletero.
Ni la cuña en la oxidada mesa de la terraza,
ni el calendario laboral de un atropellado directivo.

Ella esperó la primera ráfaga de aire
para subirse y volar hasta aquel acantilado
que unos enamorados soñaron visitar
mientras paladeban en los ojos del otro,
                         sus helados.


Adolfo Lisabesky



domingo, 11 de diciembre de 2016

Miserias

Centelleante miseria que vives
en el alma de los hombres,
detente un segundo,
no cantes aun victoria.

He visto a la gente corriente
convertirse en brillantes caballeros
sin espada,
bastaron un segundo de belleza.

Trasformada la anodina envasadora
en germen de la lucha de los hombres
por un trabajo digno.

El estudiante mas meticuloso
gritar a los cuatro vientos
la injusticia de una propina
tirada al suelo del destierro.

Así que espera un segundo,
y verás pasar junto a ti,
manadas de hombres justos
dispuestos a hacerte frente.

Adolfo Lisabesky



sábado, 3 de diciembre de 2016

Amig@s

No son los que el facebook,
dice que tengo.
Los dedos de mis manos,
son mas exactos.
Mi extraña manera de entender la vida,
los redujo a la maravillosa expresión.
Y con ellos he soñado, discutido, llorado,
me he entusiasmado, manifestado,
los he escuchado, me han escuchado,
cuando me decían que sí, me crecieron
cuando me decían que no, me hicieron gigante.

Mis amigos que en las noches de insomnio,
rodean mi cama para decirme,
duerme amigo, mañana tu espejo
volverá a sonreirte.

Los hay muy antiguos,
con los que descubrí maravillas,
mas o menos alcohólicas,
los hay altos y dispuestos,
bajos y atentos a la vida.
Los hay que se crecen en la adversidad,
y otros que en momentos adversos,
encontramos sombraje y auxilio.
De los nuevos, un camino por recorrer,
de todos la alegría que ni se compra,
ni se vende, ni se lanza a la cabeza de nadie

Adolfo Lisabesky (Orgulloso de la calidad de sus amig@s)


martes, 29 de noviembre de 2016

Ramas podadas

Nace en mi el intenso deseo
de hacer de ti,
rama en mi cuerpo.
Como las hojas abiertas
que protejen el fruto,
quiero ser hoja y fruto,
para no equivocarme.

Quisiera dar una ultima bocanada
para que el aire sepa que vivimos,
bailar estenuado,
y en el último giro,
caer desnudo sobre tus pies.

Como sueño en colores,
mi siquiatra aumentó la dosis de lexatín,
como recito poemas,
en mis clases de matemáticas,
mi sombra huye de mi.

Ahora soy un leño sin sombra,
una habitación abierta a un solar,
donde las ratas se atiborran
              a turrón caducado.
La aurora que aun no terminó por amanecer.
Ese soy yo,
           te lo digo por si oyes de mi
palabras hermosas.

Aun me cuesta levantarme,
el frío invernal sopla
desde atrás del almanaque,
la ventana susurra canciones
   de historias silenciadas,
y tú, no eres ni la sombra
de la rama que un día
quise tener pegada a mi alma.

Adolfo Lisabesky




sábado, 26 de noviembre de 2016

Autopoesía

Es la poesía un batiburrillo de palabras,
que a veces incluso, un lector
encuentra sentido.

Es la poesía la conversación
con ese hombre que siempre va conmigo,
la estaca, la cuerda y el camino.

Es la poesía la manifestación
íntima de que vivo,
la lumbre, el despertar y la rama de olivo.

Es la poesía el último sentido del abismo,
la esperanza a la vuelta de la esquina,
la amiga, el misterio y el destino.

Todo eso dice mi poesía
que es la poesía,
auque esta zorra misteriosa,
empuja mis palabras,
a la espiral vertiginosa de la vida.

Adolfo Lisabesky (Me equivoco, luego hago poesía)

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