domingo, 21 de marzo de 2021

Carceleros

 

De repente el cuerdo
salpicó de sangre su hábito
De repente el loco
amontonó vidas en el trastero.
En el patio deambulan perdidas
las miradas de cuantos se creyeron
        carceleros perfectos.
 
Adolfo Lisabesky (ni loco ni cuerdo sino todo lo contrario)
 
 

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