martes, 18 de febrero de 2014

A Pepe le pasa lo que a mi

Tiene Pepe encima un despiste,
que le hace repetir día tras día
la ayuda cotidiana y el olvido.
La sonrisa y el afecto le asisten,
como dos viejas amigas.

Lo que le pasa a Pepe
es que explota muy bien
el paso firme y de frente
la juventud en el alma
y la cana en la sien.

No desiste Pepe del tabaco
picado, de la mirada blanca
de los enfados contados
de ese estudiante novato
de ese doctor despistado.

Sí Pepe en un azar descontrolado
Me dijera “Tírate por la ventana”
Sólo le diría relajado:
“Pepe, ¿Qué ventana?”  

Adolfo Lisabesky





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