viernes, 11 de marzo de 2022

No hago poemas hago preguntas

 Primer día de la Invasión: 

La locura de Putin
no es la del Quijote,
         ni siquiera es la de Hanibal Lecter.
Su locura trae a la memoria
    un personaje oscuro
de flequillo incierto, de cuadrado bigote.
Sus muertos se cuentan por centenas.
Dios quiera que no necesitemos más ceros
para contarlos.
Adolfo Lisabesky (Не на войну)
 
Segundo día de la Invasión:
 
Se escribe demasiado,
se encuaderna de forma desmedida,
se publica con demasiada alegría.
Y mientras Putin acomete la tarea de superar
a sus íntimos tiranos:
      Beria y Stalin
Él y sus referentes.

Es un burro que va a caballo,
un asesino disfrazado de burócrata,
que escribe con la sangre de otros
         sus hazañas.
Nos falta Charlot
             para hacer su pantomima.
Tú en cambio puedes buscar en las miserias
   excusas para sus nulos escrúpulos.
Adolfo Lisabesky ( ahora recuerda que es Ucraniano)
 
 
Tercer día de la invasión:
 
No tenemos remedio,
los revolucionarios españoles no tenemos remedio,
           no le vimos el bigote de morsa a la foca Stalin,
y ahora no le vemos la quijada al burro  Putin.


Se pusieron distancias con su homofobia,
al fin y al cabo no éramos homosexuales Rusos.
No importó el encarcelamiento de opositores,
al fin y al cabo no era el primero en hacerlo.
Se puso en entredicho la eliminación física
              de sus detractores.
Al fin y al cabo los agentes nerviosos quedaban
                                       lejos.
Y qué decir de sus mentiras y engaños,
al fin y al cabo es el material de la política.
Georgia Invadida, está lejos que más da,
Krimea tomada es un asunto local,
al fin y al cabo la invasión es cosa de todos.
Ucrania invadida, en el centro de Europa,
misiles, refugiados, muertos.
Al fin y al cabo estaba en su derecho.
En cambio cuando vieron un fulgor luminoso
                                  sobre sus cabezas,
no pudieron dar a tiempo
una explicación razonable.
Adolfo Lisabesky (Не на войну)
 
 
 Cuarto día de la invasión:

Vieron largos charcos de sangre,
niños deambulando lejos de sus colegios,
tanques aplastando turismos.
Y aunque muchas veces dijeron
          "No a la guerra"
Ahora rodeaban ese grito
de torpes explicaciones.
Eligieron un mal momento
para dejar de ser pacifistas.
Adolfo Lisabesky (Не на войнy)
 
Quinto día de la Invasión:
 
¿Dónde están los versos de resistencia
dónde los poetas,
      dónde el mar y la sal?
¿Dónde están los poemas
    que hablan de la dignidad?
      ¿Dónde están los gritos indignados?
¿Dónde están los intelectuales?
¿Dónde fueron a parar las pancartas
dónde están las canciones de denuncia?
      ¿ Dónde están los eslóganes
que gritamos juntos?
¿Dónde están los defensores de la paz,
        dónde están los detractores de la guerra?
¿Acaso Putin merece vuestro silencio cómplice?
Adolfo Lisabesky ( no hace poemas, hace preguntas)
No a la invasión Rusa de Ucrania. Не на войну
 
Sexto día de la Invasión:
 
Escribir en blanco, no decir nada
o decir lo que alguien quiere escuchar
es un ejercicio nada poético.
Ver un charco embarrado,
evitarlo: rodeándolo, o saltándo por encima,
no lo han hecho nunca los poetas.
Ni Zymsborska, ni Gloria, ni Bukowsky
saltaban por encima de sus charcos,
ni evitaban el compromiso de su alma con la realidad.
Ni Machado, ni Miguel, ni Lorca,
obviaron declarase seres humanos sintientes.
Sin sus sentimientos no tendriamos ahora
                            sus poemas.
Otra cosa distinta son los cantantes florales,
pero para estos toda mi indiferencia.
Adolfo Lisabesky (No a la invasión Rusa de Ucrania)

 Octavo día de la invasión:

Si encarcela a los opositores
        como los tiranos.
Si asesina a los disidentes
       como los tiranos.
Si invade a sus vecinos
      como los tiranos.
Si encierra a los homosexuales
      como los tiranos.
Si su manifiesto feminista está por llegar
     como el de los tiranos.
Tal vez sea un tirano.
Adolfo Lisabesky ( la tiranía no le gusta)

 
 Noveno día de la invasión:

Empezaron a caminar
dejaron atrás su casa, su barrio, su ciudad.
De fondo sólo se oían las bombas
    pu-tiiiin, pu-tiiin, pu-tiiiin.
Adolfo Lisabesky ( Dos más dos son cuatro y Putin un cagarro)
 
 
Décimo día de la invasión:
 
Levanto la mano y pregunto:
Si León Felipe fuera Leonidas,
si León Felipe fuera un poeta en Kiev,
si León Felipe presenciara la muerte y la destrucción
         de la invasión Rusa de Ucrania.
¿Quién sería para él La raposa? 
 
Todo les cuadra
aunque del círculo
tuvieran que hacer un cuadrado.
 
No me salves Putin.


Vivo encadenado a un adolescente
que dijo "No a la OTAN"
(por entonces ningún país amenazó
al mío si entraba en la OTAN)
a un joven que dijo "No a la invasión de Irak"
y ahora ni puedo ni quiero
           desencadenarme.
Adolfo Lisabesky ( No a la invasión Rusa de Ucrania)
 
 
 Duodécimo día de la invasión:

¿Se puede tapar una crueldad
con otra crueldad?
¿Es la sinrazón elocuente por sí misma?
¿O necesitamos de los expertos
          de los poetas de tarima
de los sensibles discontinuos
   para reconocerla?
Adolfo Lisabesky ( no hace poemas, hace preguntas)
No a la invasión Rusa de Ucrania
 
 
Decimo tercer día de la invasión:

¡Qué triste la paz de los cementerios!
La paz del invasor sobre el invadido.
¡Qué triste esperar en todos los salones del mundo
la paz de los derrotados!
Pero no habrá paz en los territorios sembrados
                 de odio.
Adolfo Lisabesky ( No a la invasión Rusa de Ucrania)

 
 Décimo cuarto día de la invasión:

Si alguna vez te creiste las hermosas
           palabras de paz
con las que megáfono en mano
exhortabas a los poderes del mundo
para que se rindieran.
 
Si alguna vez quisistes estremecernos
hablándonos del sufrimiento de un niño
    en medio de una batalla.
 
Si en uno de tus múltiples panfletos
recriminabas a occidente su cóngenita ceguera.
 
Si has cantado agarrado a tu guitarra
   en miles de festivales por la paz en el mundo.
 
Si en tus poemas la palabra paz
era un piar continuo en un mar de perfectas rimas.
 
Si el sufrimiento del otro, del distinto, del que no habita
                                                 tu propia piel
fue habitualmente hogar de tus angustias.
 
¿Por qué ahora callas o lo que es peor
tartamudeas estúpidas excusas?
Adolfo Lisabesky (No a la invasión Rusa de Ucrania)
 
 
Mariupol

 
 
 

 

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