viernes, 24 de agosto de 2012

Desencuentros

En un instante reconozco los pasos
que hemos perdido
tras años de no decirnos nada.
Silencios que dañan mis oídos,
gritos que aunque me esfuerzo
no oigo.
Heridas que no cicatrizan
con el tiempo.
Heridas que el tiempo
vuelve a abrir.
Heridas que pasado el tiempo
terminan por matarnos. 




Alice Chapman de su libro "Los pasos perdidos" 1978

jueves, 9 de agosto de 2012

La Catedral


Debo empezar mi catedral,
dejé pasar el tiempo,
ahora es el momento,
más tarde no podré rezar.

Grandes las piedras,
Sus entradas gigantes
Sus ventanas enanas,
Pequeñas sus vidrieras.

Aun tengo tiempo,
Mostrar mis santas intenciones,
Decir “¡Aquí hablaré a Dios!”
A los hombres: “¡lo siento!”

Cuidaré los detalles de mi catedral,
Sacristías, altares y Cimborrios,
Serán a la vez góticos y románicos,
Y con el mío llegará su final.

Cuando la huesuda mano
salga de la parca y me atrape,
tendré mi proyecto terminado
y así muerto, pero con clase.



Adolfo Lisabesky

domingo, 29 de julio de 2012

Romeo y Julieta


Reconocí la cara de Romeo, discreta
tras una larga fila de tercios acumulados.
Entre copa y copa me habló de Julieta,
de sus viajes no realizados,
de las drogas no consumidas,
de las vidas no vividas.

Entre copa y copa se imaginaba
personajes por interpretar,
apuestas por un presente imperfecto.
Conocí a Julieta y a sus rectos
propósitos. Sus miedos a los deseos
que a menudo rondaban a Romeo.

Ella pensaba en sobrevivir
y él en vivir.

Adolfo Lisabesky

jueves, 12 de julio de 2012

Invasión 2012


¿Cuándo? Y grito ¡Cuándo!
Vocearemos ¡Muerte al invasor!
¿Cuántos millones cuestan? ¡Cuántos!
¿Qué precio tiene la patria, gobernador?

¿Acaso dudáis que es una invasión?
No hubo heroicas batallas perdidas,
ni bandos, ni bandas, solo sin razón.
¿Y los patriotas? Las banderas vendidas.

No entraron columnas hacia Portugal,
ni se alzaron en armas militares traidores,
ni barcos de la pérfida albión mancillaron las aguas,
sólo burócratas, tecnócratas, y por fin el fin.

Primero los días de buen pasto
y ahora...al matadero, ¡Gordos terneros!
¡Al matadero! No quiere Europa alimentos perecederos.
¿Qué es España? Lo que sobra del gasto.

Grecia, Portugal, Irlanda y ahora tú,
España. ¡Muerte al imperio de la ley!
¡Viva el imperio del mercader! ¡Viva su Rey!
Confío que todo es posible aquí abajo, en el sur.

Confío en los maestros, en los médicos,
en los estudiantes, en todos los obreros.
Campesinos, jornaleros y mineros.
Los veo en las plazas, los caminos y senderos.

De ellos son España y sus casas,
sus colegios, sus hospitales, sus minas,
y no habrá ejercito que provoque más heridas
que la de los mercaderes ¡Ay hermano, si fracasas!

Adolfo Lisabesky

domingo, 8 de julio de 2012

Días de verano

Me declaro seguidor de los días perdidos,
minutos, horas y segundos abandonados
a su suerte. Una sonrisa abierta, versos leídos
o el instante placentero en un intento fracasado.

Proyectos inacabados, trabajos pospuestos
y mientras un niño alarga el tiempo
con la mágica mirada de unos sueños
infantiles, oasis de un estéril desierto.

En esa espera en busca de los días dorados
me martillea la idea que hace de ellos humo,
vano intento de hacer del tiempo, santo 
espíritu venerado y no epejismo, negro luto.

Como si el día fuera una fruta selecta
de la que en cada instante exprimir su zumo.
De ser así, sería fruto seco y no fresca
fruta que pronto deja su manjar, difunto.

Adolfo Lisabesky

miércoles, 4 de julio de 2012

De almas y corazones

Tiene mi corazón sus heridas precisas,
ni una más, no es tan fuerte,
ni una menos, no podría quererte.
Tiene mi corazón curadas las heridas.

De mi alma que podría decir,
tal vez que a veces vuela tan alto
que me olvida y no oye mi llanto.
Es mi alma mi refugio feliz.

Cuando mi alma y mi corazón
dialogan, mi alma  reniega
del corazón, su humana condición.

Cuando mi alma y mi corazón
penetran en las entrañas de mi ser,
se que perderé la razón.




Adolfo Lisabesky

sábado, 30 de junio de 2012

Planificar, planificar

Enemigo de planes y programas
amigo del caos y la improvisación,
quisiera planificar mi defunción,
hacer de este poema un fantasma.

Cuando mi cuerpo sea sólo un cuerpo,
cuando mi latido sea sólo un eco, 
toma de mis manos sus dedos, 
arranca de mi cabeza sus pelos, 
coge de mi cuerpo sus pechos. 

En mi cuerpo deshabitado haz pira 
de los restos y de los restos de la pira
viaje de ida a un lugar tranquilo sin ira,
donde puedan depositarse humildes, amiga.
Así sabrás la humana brevedad de la vida. 

Enemigo de planes y programas, 
hoy planifiqué mi entierro,
dejé en un escrito siniestro 
la voluntad de un muerto al que amas.


Adolfo Lisabesky

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